Cree Manuel Cruz que el tiempo ha muerto. A juicio del catedrático de filosofía contemporánea, acumulamos más propósitos de los que temporalmente podemos abarcar. Con su Ser sin tiempo como coartada, Cruz piensa en alto y, entre otras consideraciones, apunta que la incertidumbre no es un lugar para quedarse a vivir pero sí una estación por la que necesariamente hay que pasar. Y añade, aludiendo sin saberlo a que quedan dos días y quinientas noches para que Coalición cumpla con los anexos I, II, IV y XII del acuerdo suscrito con los socialistas, que una teoría es buena si es práctica porque si es inaplicable no es una teoría. Ese es, entre otros, el problema insalvable al que se enfrenta el re-pacto: el acuerdo es lisa, municipal y llanamente inaplicable. No le falta razón a José Miguel Barragán cuando recuerda a los concejales de Arico, Puerto de la Cruz o Granadilla que para una organización -para un partido- es fundamental ser creíbles, fiables; y, con esa premisa, acierta al reivindicar que alcaldes o concejales sean partido tanto a las duras como a las maduras. El secretario de Organización de CC acierta, sí, pero su teoría es inaplicable en los fogones de la política local y, por tanto, decae como receta. Así le añadan 34.692 anexos al acuerdo firmado hace dieciocho días, el alcalde del Puerto de la Cruz y la alcaldesa de Arico se comerán las doce uvas siendo alcalde y alcaldesa. El lunes arrancará un debate muy metafísico que en CC resolverán explicando que han cumplido incumpliendo. En dos días y quinientas noches el re-pacto acampará en la incertidumbre. Todo, absolutamente todo puede pasar porque, recuperando a Manuel Cruz, la fragilidad del acuerdo CC-PSOE no es que no tengan tiempo que perder, es que no hay tiempo, sin más.
Dos días y 500 noches
A juicio del catedrático de filosofía contemporánea, acumulamos más propósitos de los que temporalmente podemos abarcar
