El vecino de abajo se descartó el lunes para presidir la gestora del PSOE. Se lo dijo al del séptimo, a los inquilinos del ático, a la suegra de la farmacéutica que vive en el segundo (se pasó quince minutos para ver a los nietos) y al de mantenimiento. También lo comentó con el técnico que vino a arreglar el ascensor y, por lo que cuentan, con el del bar de enfrente. El vecino de abajo y José Segura han tildado de broma que alguien haya propuesto su nombre para presidir el PSOE canario. Ambos han anunciado que no tienen interés, tampoco motivación. Y es que, al igual que el vecino de abajo, José Segura se descartó el lunes para ponerse al frente de la gestora socialista. Al del séptimo, a los inquilinos del ático y a la suegra de la farmacéutica les resultó sorprendente el anuncio del vecino de abajo porque, dicen, y no sin razón, que no les constaba que alguien le haya propuesto que presida dicha gestora. Al de mantenimiento, al técnico que vino a arreglar el ascensor y al del bar de enfrente les desconcertó que José Segura se descartara porque, dicen, y no sin razón, que no les consta que alguien haya propuesto a Segura para tal cosa o que se haya barajado su nombre. Ciertamente, lo del vecino de abajo y José Segura es un anuncio extraño, algo extravagante y, sobre todo, innecesario, situado sobre esa línea que separa lo gratuito de lo prescindible. Es habitual que cuando proponen a alguien para algo si ese alguien no quiere ese algo se descarte, pero no lo es tanto que alguien diga que no quiere algo que nadie le ha pedido. Raro. Curioso. Originales, eso sí. Al vecino de abajo nadie le había propuesto nada. A Segura tampoco. De ahí que resulte tan raro que renuncien. Están en su derecho y tal, es cierto; pero resulta extraño, extravagante e innecesario.
El vecino de abajo
Se lo dijo al del séptimo, a los inquilinos del ático, a la suegra de la farmacéutica que vive en el segundo (se pasó quince minutos para ver a los nietos) y al de mantenimiento
