El senador socialista Julio Cruz ha provocado una carcajada general al interpelar al nuevo ministro de Fomento sobre la tromba de agua que traspasó el techo del edificio terminal de Los Rodeos y mojó a unos cuantos. Hace falta ser zoquete para interpelar al ministro, porque el tal Íñigo de la Serna había tomado posesión de su cargo dos días antes del chaparrón, así que exigirle responsabilidades a él parece la chorrada más grande de la historia. Es que el ministro no sabe ni dónde está Los Rodeos, no tiene por qué saberlo. Otra cosa hubiera sido pedir al presidente de AENA explicaciones de por qué se mojó el hall del terminal de una manera aparatosa. Seguramente por desgaste de la cubierta asfáltica que debe llevar el edificio o por deficiente colocación de las capas o por mal mantenimiento. ¿Pero qué coño sabe el ministro de eso, si encima llegó hace dos días? Esto es lo que hace a uno sospechar de sus representantes en las cámaras. Actúan alocadamente, sin pensárselo, porque ellos creen que ganan un puñado de votos. No, yo creo que conduciéndose así, los pierden. Cuando escuché la noticia en la COPE iba conduciendo y tuve que parar para reírme un rato. Parece mentira que un tío, como Julio Cruz, que lleva en política desde que Franco era corneta de la banda de El Ferrol, cometa tal desliz. No sé, yo creo que se les va la olla y que sufren déficits neuronales transitorios cuando se sientan en las cámaras. O algo así. El pobre Íñigo de la Serna, si es que se enteró, habrá sufrido similar ataque de risa que yo. Porque hay que ver hasta dónde puede llegar la estupidez humana; hasta esos límites. En fin, para que quede constancia de la volada de Julio Cruz.
Hace falta ser zoquete
El senador socialista Julio Cruz ha provocado una carcajada general al interpelar al nuevo ministro de Fomento sobre la tromba de agua que traspasó el techo del edificio terminal de Los Rodeos y mojó a unos cuantos
