Quienes en Bruselas han hecho pasillo, acampado en las antesalas de los despachos o mantenido reuniones de perfil político o técnico saben -o deben conocer- lo que en aquel escenario denominan un conflicto hispano-español. Coloquial e informalmente lo expresan así cuando, en el ámbito que sea, se produce un encontronazo entre un comisario español y la administración española. Aquí, en Canarias, las instituciones se han instalado en la inestabilidad por culpa de la crisis que sacude puertas adentro el Gobierno y por lo que podría catalogarse como un conflicto tinerfeño-chicharrero, un pulso creciente entre Coalición y PSOE que está lastrando el día a día de la gestión, una guerra de guerrillas localizada en una sola isla, un lío al que en consecuencia dirigentes políticos y ciudadanos-contribuyentes de las otras seis asisten con la sensación (justificada) de que la política en Canarias se cocina únicamente en Tenerife, quedando el papel de las demás islas reducido a la condición de satélites, de meras espectadoras -sujetos pasivos de lo que ocurre en una de las siete y, así la cosa, atrapados por los terremotos ajenos-. No debe ser sencillo para un vecino de Gáldar, Fuencaliente, Valverde, Arrecife, Pájara o Hermigua digerir esa condición de satélite de las cosas que pasan en una sola de las islas. Siempre les quedará el consuelo de que la crisis de gobierno obedece, en origen, a que los socios del pacto llegaron hace meses a la conclusión de que son agua y aceite -dos formas de entender Canarias, dos modelos de gestión de los recursos sin apenas puntos de encuentro-. Así es puertas adentro. Puertas afuera, sobre la pista central del circo, cala la percepción de que la política autonómica es Tenerife y sus satélites, un interminable conflicto tinerfeño-chicharrero, una dinámica que tiene desconcertados a cada vez más dirigentes de otras islas.
La Isla y sus satélites
Quienes en Bruselas han hecho pasillo, acampado en las antesalas de los despachos o mantenido reuniones de perfil político o técnico saben -o deben conocer- lo que en aquel escenario denominan un conflicto hispano-español
