La Unión Deportiva Orotava tenía un porterazo canarión, llamado Angulo, que se echaba a llorar cada vez que Soriano, maestroescuela y delantero del C.D. Puerto Cruz, le metía un gol, fuera de penalti o no. Me recordó Pedro Sánchez, el sábado, a Angulo, en su papel de llorona, cuando en la rueda de prensa de su despedida/inicio hizo pucheros antes de decir que iniciaba la reconquista, en coche. Este nuevo Don Pelayo va a tener que comer mucho gofio para que lo dejen apoderarse del PSOE de nuevo, partido al que ha dejado hecho unos zorros. Aun así consiguió que el bailarín Iceta y otros cuantos le dieran el “no” a Rajoy, firmando con ello su sentencia de expulsión, porque estos quince acaban todos en la puta calle y, si no, al tiempo. En su despedida/inicio, Sánchez nos obsequió con una ristra de compañeros y compañeras, amigos y amigas, militantes y militantonas, en esa guerra particular que ha emprendido la izquierdona contra el género epiceno, que es el que admite y recomienda la Real Academia Española de la Lengua. Imaginen que, en honor de Rufián, algún sociata tenga un día que decir en el Congreso: rufianes y rufianas. Este país está cambiando mucho, pero hacia la gilipollada más brutal. Por fin, Sánchez y Sánchaz nos deja en paz y se va a casa, de donde nunca debió salir, a ayudar a Begoño y a Begoña a contratar empleados y empleadas a precio de saldo, como se dijo en su día y nadie hizo puto caso porque parece que los Sánchez y Sánchaz tienen bula para pasar desapercibidos en ciertas cosas. Qué quieren que les diga, este tío se ha cargado al PSOE en dos años. Menos mal que ha terminado la pesadilla y que Pedro/Petra se lanza a la carretera, escuchando a Julio Iglesias. ¡Dios, qué pesadilla, llorones y lloronas!
Llorones y lloronas
La Unión Deportiva Orotava tenía un porterazo canarión, llamado Angulo, que se echaba a llorar cada vez que Soriano, maestroescuela y delantero del C.D. Puerto Cruz, le metía un gol, fuera de penalti o no
