A pesar de lo que suele creerse, la primera respuesta a esta pregunta ha de ser SÍ. Cuando una empresa atraviesa las circunstancias que avalan un despido objetivo, como bien puede ser que la misma se encuentre con dificultades económicas, o cuando la empleada realiza alguna actitud, como por ejemplo continúas faltas injustificadas al trabajo, susceptible de ser amonestada mediante el despido disciplinario: el hecho de que la mujer se encuentre en estado de gestación no supone un obstáculo para ello.
Sin embargo, el motivo del despido NUNCA podrá ser el embarazo. A pesar de que antes afirmábamos que una mujer en dicho estado puede ser despedida al igual que otro trabajador, también es cierto que la ley otorga una especial protección a esta situación.
Si desde que comunicaste tu estado has notado que tu presencia resulta “molesta” en la empresa y recibes presiones para que abandones de manera voluntaria tu trabajo, o incluso acabas siendo despedida: debes denunciar la situación ante la Inspección de trabajo, explicando de manera detallada el trato que estás recibiendo, y aportando todas las pruebas que puedan corroborar tu denuncia (correos electrónicos, mensajes de Whatt’sAp…) porque podrías estar sufriendo una discriminación laboral por el hecho de estar embarazada.
En la mayoría de los casos, la empresa no comunica abiertamente a la trabajadora que el motivo de su descontento es el embarazo y empleará métodos más sutiles: si notas que tu jefe te está dando un trato distinto que al resto de tus compañeros, que te están siendo asignados horarios molestos que nunca antes te habían asignado, si te encomiendan tareas diferentes a las que venías desempeñando y no se adecuan a tu preparación (por exceso o por defecto), si te menciona repetidamente la posibilidad de que dejes de trabajar para dedicarte a los cuidados… Estás, entre otras, son medidas que pueden hacernos sospechar el hecho de que estás siendo presionada para que abandones tu puesto de trabajo, por lo que, mi recomendación es que pongas tu caso en mano de los profesionales que consideres oportunos y denuncies ante la Inspección de Trabajo para poder poner fin a dicha situación de la manera adecuada.
Si finalmente esta “presión” acaba en un despido y consigues acreditar que el motivo del mismo es tu embarazo: el Juzgado acabará declarando nulo tu despido y condenará a la empresa a reincorporarte a tu puesto, así como a abonarte los salarios dejados de percibir desde la fecha del despido hasta la fecha de tu reincorporación.
Sin embargo, recuerda: si en tu caso se da una falta de adaptación, faltas de asistencia injustificadas, concurren razones económicas, técnicas, organizativas, de producción o de fuerza… el mero hecho de que estés embarazada no te perpetúa en tu puesto de trabajo ni puede obligar al empresario a soportar situaciones que no soportaría de no estar embarazada.
Paloma Centella Galán. Abogada
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