mis queridos enemigos

Fernando Fernández: “Yo nunca estuve afiliado al PP, sino que firmamos un papel que jamás se tramitó”

Presidente del Gobierno de Canarias desde junio de 1987 a enero de 1989, llegué a tener tanta confianza con Fernando Fernández Martín (La Palma, mayo de 1943) que le robaba papeles de su mesa de despacho para publicarlos, dado mi entonces juvenil ímpetu de periodista

Fernando Fernández, expresidente del Gobierno de Canarias entre 1987 a 1989 | FOTO: Fran Pallero
Fernando Fernández, expresidente del Gobierno de Canarias entre 1987 a 1989 | FOTO: Fran Pallero

Presidente del Gobierno de Canarias desde junio de 1987 a enero de 1989, llegué a tener tanta confianza con Fernando Fernández Martín (La Palma, mayo de 1943) que le robaba papeles de su mesa de despacho para publicarlos, dado mi entonces juvenil ímpetu de periodista. Hicimos varios viajes juntos, algunos inolvidables. Una vez, en Aruba, allá en el Caribe, le pedí a una amiga que lo abrazara a traición y le saqué una foto comprometida. Era presidente del Gobierno de Canarias entonces y creyó que yo la publicaría. Por la noche entró en la habitación del hotel, donde yo dormía, y me robó el carrete, que incluía una gráfica con la imagen de Fernando subido al púlpito de una iglesia, dando un sermón. Hace poco me envió esas fotos. Recorrió el mundo en barco, fue amigo y confidente de Adolfo Suárez y 15 años eurodiputado del PP, atención -y esto no lo sabe nadie-, sin estar afiliado al partido. Gana unos 4.400 euros al mes como retiro europeo y es mentira lo que dicen, que ha heredado a varias tías solteronas. “Oiga, don Fernando, eso de los 4.400 es como el cupón vitalicio de la ONCE”, le digo. Y se echa a reír. Se retiró de la docencia, de la política y de la Medicina -es profesor titular y neurólogo-, porque ya no le hace ilusión nada de eso. A sus 73 años le resbala casi todo, su casa lagunera está llena de relojes que dan las horas a campanazos, sin piedad. Y su perrita dálmata, Lola, le pide la comida de la tarde, a las seis y media en punto. Fernando está casado con Elena, palmera ejerciente de Los Llanos, y son padres de cuatro hijos.
-¿Se ve usted, con los atributos de masón, paseando por La Palma, como don Jerónimo Saavedra?
“Es que yo no soy masón, no he estudiado a la masonería e ignoro para qué sirve y menos ahora, en pleno siglo XXI; le confieso mi ignorancia en estos asuntos”.

-Pues sirve para escalar, entre otras cosas. En La Palma, su tierra, había más masones que gatos.
“Pues a mí me parecen ridículos hasta sus atributos y no quiero faltar el respeto a nadie”.

-Cosa del pasado, entonces.
“Sí, cosas como de Franco, cuando el caudillo gritaba desde el palacio de Oriente contra los francmasones que le iban a joder su régimen y querían acabar con España”.

-Yo estaba aquí, en esta casa, un día del 89, cuando usted llamó a Suárez para decirle que iba a presentar la cuestión de confianza parlamentaria que acabó con su presidencia.
“Suárez, entonces en el CDS, me dijo que no lo hiciera, pero yo le insistí”.

-¿Y el traidor quién fue, Hermoso?
“No lo sé, aquello fue muy complicado, con intereses municipales de por medio, intrigas, qué sé yo. No fue precisamente la época más feliz de mi vida; prefiero la de ahora”.

-¿Pero hubo o no hubo traición?
“ATI había llegado a la conclusión de que no podía dejarme caer, pero al día siguiente de haber llegado a un acuerdo, en el Mencey, para que me apoyara, Hermoso me dijo que no podía ser. Nunca supe por qué, aunque luego averigüé que el origen estuvo en no haber dejado que una persona de ATI fuera alcalde de Adeje”.

-¿Qué es eso de que nunca estuvo afiliado al PP?
“Es verdad, Aznar y Paco Cascos hicieron un simulacro de adscripción en Madrid, pero para la prensa. Mi ficha nunca se llegó a tramitar, o al menos eso creo”.

-Pero fue eurodiputado del PP y siempre votó con el PP en Estrasburgo.
“Siempre voté con el PP, menos dos veces. Una, cuando Mayor Oreja se negó a que se aprobaran normas para la investigación de células madre, lo cual era dar la espalda al futuro de la ciencia; y la otra vez, relacionado con el mismo tema, cuando se destinó a esa investigación una dotación irrisoria”.

-¿Sabe por qué se opuso Mayor Oreja?
“Porque su asesor en el asunto era el cardenal Cañizares y, claro…, ¿qué íbamos a esperar?”.

-¿Qué le parece lo del Gürtel?
“Yo vi a Bárcenas una sola vez, en Bruselas. Y no me gustó. Es más, cuando lo escuché hablar de gastos para el grupo parlamentario, me levanté y me fui. Se lo advertí a Gerardo Galeote: ‘Este tío no me gusta’. Y ahora resulta que el nombre de Galeote aparece en el Gürtel, aunque conste que no está imputado. También vi otras cosas que no me gustaron”.

-¿Por ejemplo?
“En una reunión de europarlamentarios en Málaga salieron a relucir unas cuentas desorbitadas, unas cifras astronómicas, para su organización. Yo estaba bastante mosqueado”.

-¿Rajoy es honrado? ¿Tanto como usted, que lo es a carta cabal, según dice la gente?
“Es curioso que, tantos años después, personas mayores me paran por la calle para felicitarme por mi honradez. La tengo a gala, sí. Y en cuanto a Rajoy, creo que lo es y, además, una persona muy querida porque fue el encargado de implantar al PP en toda España”.

-Usted fue de Tierno, luego derivó al CDS de Suárez. ¿No fue un cambio muy brusco?
“No, aquella era una evolución lógica para situarme junto a una persona que yo admiraba”.
(Me consta. Hay, sobre una cómoda, una foto de Suárez, dedicada, con el siguiente texto: “Para Fernando Fernández, compañero desde hace años, pero, sobre todo, desde algún tiempo amigo entrañable. Gracias, Fernando por tu amistad y cuenta siempre con la mía”. Adolfo Suárez).

-Muy explícito, ¿no?
“Fue un gran estadista y un gran amigo”.

-Cuénteme cuando Olarte se lanzó al agua en calzoncillos, delante de las señoras.
“Fue una vez, navegando por aguas de Lanzarote, en el barco de Pepe Calero. Estábamos un grupo de gente con Adolfo Suárez y todas nuestras mujeres. Todos llevábamos nuestros bañadores, menos Olarte, que ni siquiera estaba invitado, pero para no quedar lejos de Adolfo, se vino a nuestro barco, se quitó los pantalones y se lanzó al agua en calzoncillos. La tela se le pegó demasiado al cuerpo”.

-¿Qué le pareció la defenestración de Soria?
“Pues que la política tiene estas cosas”.

-¿Fue un buen líder, en su opinión?
“Soria ejerció un hiperliderazgo. Iba demasiado por delante de los demás. No se movía una piedra sin que él lo dijera, ni siquiera dejaba a los herreños confeccionar sus listas. Y esto es un error”.

-¿Es verdad que usted fue quien designó día de Canarias el 30 de mayo, porque es también el día de su santo?
“Bueno, propuse esa fecha porque fue el día en que se constituyó el Parlamento, que coincidió con el día de San Fernando, sí”.

-¿Volvería a la política?
“Qué va. Vivo muy bien, hago lo que quiero. Mis últimos años en Europa fueron terribles: el frío, la tensión, los viajes; he vigilado más de 30 procesos electorales en el mundo, he representado a la UE en algunas mediaciones, he escrito libros (uno de ellos, Crónicas de América Latina, me lo regala, dedicado). Estoy muy bien así”.

-¿Tiene usted la sensación de que en Canarias no hay Gobierno?
“No, al contrario; yo estoy convencido de que Fernando Clavijo puede ser un buen presidente, si se olvida de que ha sido alcalde. Le he visto algunas actuaciones parlamentarias buenas. Pienso que con la Ley del Suelo va a acertar, sobre todo con la elección de su autor material, el profesor Villar. Y su intención, hasta ahora frustrada, de convocar una conferencia de presidentes me parece acertada, aunque no lo vaya a conseguir”.

-Y el PSOE nacional, ¿está en proceso de podemización?
“No, yo creo que está cada vez más cerca del Pasok. Se ha quedado sin líderes, se ha entregado en manos de un Sánchez incapaz de llevarlo a buen puerto, se ha regionalizado. De Despeñaperros para arriba ya no hay PSOE, es un partido que casi se limita a Andalucía y Extremadura”.

-¿Y si Podemos se modera?
“No se va a moderar”.

-¿Usted cree? ¿Ni siquiera por interés?
“No, porque quienes no son moderados no pueden hacer lo contrario de lo que les pide el cuerpo”.

-¿Era Sánchez un agente de Podemos?
“No lo creo. Pero se aferró al no, ha perdido el voto de los jóvenes y el voto urbano. Desde los tiempos de Zapatero, el PSOE se restó a sí mismo estructura, perdió el saber lo que quería realmente y también perdió liderazgo”.

-¿Qué le parece lo de Felipe y Cebrián en la Autónoma?
“Lamentable. Ya ve, Felipe sí fue un líder y un hombre de Estado. Pero ya es demasiado tarde para él, una pena para su partido”.

-Oiga, doctor, ¿un neurólogo es algo así como un siquiatra?
“No, yo no veo enfermos mentales, sino que trato enfermedades derivadas del sistema nervioso central; yo no trato, trataba, a los esquizofrénicos, sino a los que sufren dolores de cabeza, a los epilépticos, a gente que padece meningitis”.

-Usted fue médico siendo casi un niño.
“Terminé la carrera a los 21 años”.

-¿Y usted mismo se dio la voz de alarma, después de aquello?
“Sufrí un accidente coronario del que me recuperé. Y entonces comprendí muchas cosas; comprendí que la palabra jubilado viene de júbilo y aquí me tiene, feliz de no hacer casi nada”.

-¿Casi nada?
“Bueno, leo mucho, escribo y me dedicó a la radioafición, que es mi hobby”.

-Muy premiado, por cierto, señor EA8AK.
“Llevo tres años ganando la Copa De Soto, que es el más prestigioso galardón entre los radioaficionados de todo el mundo”.

-Mejor eso que andar entre corruptos, ¿no?
“Hemos vencido a la corrupción y lo que quedan son sus coletazos. Parece que ya estamos vacunados contra ella; ojalá así sea”.

-Menos mal que aquella vez, don Fernando, ustedes eligieron a Rajoy y no a Rato.
“Menos mal, habría sido una catástrofe. Todavía nadie me ha explicado por qué Rato se fue del Banco Mundial, él no ha dado ni una razón convincente y a mí me parece incomprensible”.

-¿Dejó muchos amigos en Europa?
“Muchos, y además mi estancia allí me hizo tener una visión distinta de las cosas; de todas las cosas, a nivel de la política y como persona”.

-¿Se acuerda de la putada que le intenté hacer en Aruba?
“En Aruba y en algunos otros sitios, porque usted ha sido bastante cabrón cuando se lo ha propuesto, como cuando me robaba los papeles del despacho y los publicaba… con algún que otro cómplice dentro”.

-Bueno, al fin y al cabo, el peligro une. Y estuvimos a punto de irnos al suelo desde un avión, una vez.
“Sí, viniendo de Madeira a Gran Canaria, en una avioneta de dos motores y en medio de una tormenta y con un fuerte viento en contra. Casi nos quedamos sin gasolina; gracias al depósito auxiliar. ¿Cómo me voy a olvidar?”.

Siguen sonando los relojes. Tengo la sensación de que Fernando me quiere echar ya, porque la perra dálmata le arrima el hocico pidiéndole la comida y no la quiere importunar. Las paredes de su chalé están repletas de diplomas, títulos, medallas, fotografías. El ambiente huele, precisamente, a casa lagunera. ¿Qué cuál es ese olor?, pues entre húmedo y viejo, pero sin duda una casa muy acogedora. Se quedan tantas cosas entre los recuerdos y tiene tantas cosas que contar. Cuando me despido siento como si le estuviera diciendo adiós a un pedazo de mi propia historia.