superconfidencial

Qué le vamos a hacer

Con motivo de las entrevistas que publica este periódico y que aparecen los lunes bajo el título genérico de Mis queridos enemigos, hay gente que me descubre ahora

Con motivo de las entrevistas que publica este periódico y que aparecen los lunes bajo el título genérico de Mis queridos enemigos, hay gente que me descubre ahora. Quiero decir que después de un currículo forjado a lo largo de 47 años de profesión, algunos de los entrevistados se asombran de lo buen periodista que soy, cuando me he jubilado. Eso de que la gloria le llega a uno cuando se muere, es cierto; es entonces cuando le dan tu nombre a una calle y te nombran hijo adoptivo, a título póstumo. A mí todo eso me la trae al pairo, como me la trae al pairo lo que digan o dejen de decir de mí. Pero si después de 47 años de profesión y de 30 libros publicados y de miles y miles de artículos se descubre ahora lo bien que escribo, entonces tengo que hablar de un despiste colectivo de mis desocupados lectores. O al menos de unos cuantos. Pero las cosas son así, qué le vamos a hacer. Esta profesión, bien llevada, deja poca huella. Algunos lo han conseguido en el género de la crónica: González-Ruano, Julio Camba, Umbral, hasta don Camilo.

Y también Larra; algo menos el brillantísimo Pedro Rodríguez y otros que se dejaron la vida con la pluma en la mano. Son la crónica, y por supuesto la entrevista, los géneros estrella del periodismo. En la entrevista hay dos periodistas canarios que arrasaron: don Luis Álvarez Cruz y Vicente Borges, otro escritor excelente y gran periodista. En fin, aprendí mucho de todos ellos, desde niño, leyéndolos. Pido al Cabildo que edite las entrevistas de Luis Álvarez Cruz y que los estudiantes de periodismo -si es que ahora existe esta facultad aquí, que lo ignoro- aprendieran de ellas, tanto como yo lo hice.

TE PUEDE INTERESAR