el charco hondo

Quitar hierro

Antiguamente aludir al hierro era hacerlo a la espada, daga o puñal; a la violencia, en definitiva, de tal forma que cuando se enfundaban las armas y la cosa se resolvía negociando se decía que se quitaba hierro al asunto

Antiguamente aludir al hierro era hacerlo a la espada, daga o puñal; a la violencia, en definitiva, de tal forma que cuando se enfundaban las armas y la cosa se resolvía negociando se decía que se quitaba hierro al asunto. Modernamente, si estás en AHI-CC, el órgano correspondiente aprueba antes del verano dejar sin efecto el acuerdo de integración de 2003, dicha decisión colegiada conlleva el mandato de ejecutarla, finaliza el verano, no te das por aludido, comienza el otoño, lo dejas dormir, se acerca un duro invierno y no te has ido, recuperas La Frontera, deja de llover, pierdes La Frontera porque la dejaste fuera del pacto, vuelve a llover y te llamas Belén Allende o Narvay Quintero, entonces sí, lo único que te queda es quitar hierro al incumplimiento de aquel acuerdo y, a preguntas de los periodistas, responder que no sabes, no contestas, no te vas, no te quedas y tampoco lo contrario porque, como dice la canción, si te vas yo también me voy, si me das yo también te doy, mi amor, bailamos hasta las diez, hasta que duelan los pies. Quitar hierro a las cosas es un ejercicio saludable, no está mal. Ahora bien, si perteneces a una organización política -un suponer, a AHI-CC- está feo que se decida orgánicamente valorar si te vas o cómo te quedas y, lejos de hacerlo, contestes, volviendo a la canción, que con él te duele el corazón y conmigo te duelen los pies. Allende ha ido más allá. No es que le quite hierro al olvido, lo que ha hecho es negar la existencia del mismísimo hierro. Se queja la presidenta de AHI y del Cabildo (gracias a un consejero de Nueva Canarias, ojo) de que no se ha entendido bien ni lo que se acordó ni su interpretación de lo acordado. Y está claro. Clarísimo. Está claro que Allende o Quintero no lo tienen claro porque con Coalición les duele el corazón pero sin Coalición les duelen los pies.

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