Una asociación deportiva culé ha pedido a la junta directiva del Barça que prohíba la entrada de seguidores de otros equipos en el Camp Nou. Es decir, que allanan el camino del aislamiento a un equipo que cada día es más asociación política independentista que club de fútbol. Acabarán pidiendo jugar en la Liga de Andorra y así ganarían siempre, porque el F. C. Barcelona va proa al marisco, en cuanto a resultados. Nunca han sabido perder. Están preocupados, y asómbrense, porque seguidores madridistas, vestidos con camisetas, bufandas y gorras con el escudo del Real Madrid, celebraran ruidosamente el gol de Ramos, en el minuto 90. Es decir, que en el estadio de los culés (que viene de culo) sólo se pueden celebrar los goles del equipo local. Los catalanes, que están recorriendo un camino peligroso cual es el de la estupidez colectiva, van también proa al aislamiento total. Tan progresistas que son, tan modernos, resulta que están haciendo de la estelada la representación bufa de su propia ignorancia. Sólo falta que su directiva se presente a las elecciones autonómicas con caretas de Lluis Companys y cantando Els Segadors. Sólo me queda el consuelo de que no todos los catalanes son iguales y de que existen notables excepciones entre ellos, pero el Barcelona es un club politizado, lleno de complejos de inferioridad e incapaces sus dirigentes de reconocer que Cataluña es parte de España, que en España existe la libertad de expresión y que yo puedo ir al estadio culé como me dé la gana, vestido de madridista o de chino, que da igual. El otro día, en la Gran Vía, vi a un chino, por cierto, con una camiseta de Messi, en una tienda del Real Madrid, comprando. Le dije al dependiente: “¿Por qué no lo echan?”. Y me contestó: “Si viene, compra y paga, bienvenido sea”. Esa es la libertad, ¿entienden?
Camino del aislamiento total
Acabarán pidiendo jugar en la Liga de Andorra y así ganarían siempre, porque el F. C. Barcelona va proa al marisco, en cuanto a resultados. Nunca han sabido perder
