reflexiones

Con el “2016” en la memoria

El bisiesto año 2016 está para acabar. Atrás queda 366 días llenos de luces y sombras como las han tenidos todos los años desde que existe memoria que pueda recordar el ritmo del acontecer.

El año 2016 nos ha dejado una serie acontecimientos importantes que, sin duda, marcarán el futuro: hemos experimentado el terror en su forma más irracional retransmitido en directo por las víctimas y por los verdugos; hemos contemplado el final del periodo presidencial de Obama y el incipiente periodo lleno de misterio de Donald Trump; ha muerto Fiedel Castro y le han concedido el Nobel de Literatura a Bob Dylan; un piloto depresivo estrelló en los Alpes un avión lleno de pasajeros y, por fin, en España tenemos gobierno…

El bisiesto año 2016 está para acabar. Atrás queda 366 días llenos de luces y sombras como las han tenidos todos los años desde que existe memoria que pueda recordar el ritmo del acontecer. Ha sido el año de la clausura del Jubileo de la Misericordia convocado por el Papa Francisco. Y este aspecto lo colocó entre las grandes luces del año que concluye. Hemos cerrado la Puerta Santa en tantos lugares de culto cristiano, con el deseo en el corazón de que no dejemos jamás de vestir las galas hermosas del amor que actúa.

Pero quiero seguir siendo de quienes consideran que lo “mejor” aún está por llegar. Quiero ser hijo fiel de la promesa, más que mero ejecutor de la memoria. La historia es ocasión, pero es la esperanza y el futuro quien tiene la palabra definitiva. El miedo es el vestido del “Malo” que lleno de envidia agota en el presente la ilusión. Miremos el 2017 con esperanza. Va a ser mejor. Va a “servirnos para el bien”.

Además, ¿para qué mirar atrás? Se suele mitificar la historia cuando no se encuentran valores en el presente. Como el anciano que recuerda con añoranza los jóvenes días desde sus incapacidades presentes. La esperanza nos salva de esta añoranza envejecedora. Lo importante no es lo que hicimos, sino lo que aún podemos hacer. No se nos ha invitado a ser museos del pasado, sino vigías del futuro. No hemos hecho más que comenzar y es tanto lo que podemos hacer…

Bienvenido, pues, ese nuevo año 2017, limpio y libre, como un cuaderno nuevo por estrenar en el que sólo hay reglones por escribir. No importarán las dificultades que atravesemos, porque nunca las dificultades serán mayores que las posibilidades. No nos engolosinaremos con los éxitos, porque nos dejarán poco espacio a la creatividad. No nos encandilaremos con los brillos de ayer, no con las oscuridades de mañana…, porque “a cada día su preocupación”.
Bienvenido 2017.

@juanpedrorivero

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