El viejo disco de vinilo ha renacido de sus cenizas. Es emocionante observar cómo vuelve a las estanterías de las tiendas. Alberto Segura, que lo ha visto venir, ha abierto una tienda vintage en la calle San José, junto a la cafetería El Águila, en donde vende no sólo tocadiscos que imitan a aquellos de mi época, sino vinilos de todo tipo y DVD de cualquier género y condición. A mí, hace años, me consiguió la película Fort Bravo (1953), que fue una de las preferidas de mi infancia, dirigida por John Sturges y protagonizada por William Holden. Gracias a Alberto la he podido ver una y otra vez, gozando con sus imágenes. Dice mi amigo, que fundó Manzana, que la música no suena igual en un vinilo que en un DVD, que es “otra cosa”. Y puede que tenga razón. Ahora está de moda lo vintage y, la verdad, a mí me emociona comprar, en la capital italiana, un calendario de 2017 con las imágenes de Vacaciones en Roma.
También de 1953, pero en blanco y negro, dirigida por William Wyler y protagonizada por los inolvidables Gregory Peck y Audrey Hepburn. Ese calendario es una joya y lo venden en los kioscos romanos para el agrado de los turistas. El cine es magia pura y lo bueno de él es que disfrutas lo mismo viendo una película realizada con las técnicas y la calidad de hoy que otra remasterizada de los cincuenta, con todas sus carencias. Vacaciones en Roma es impecable y Fort Bravo, dentro de su subgénero, también. En las nuevas del Oeste hay demasiada sangre, demasiados boquetes en las barrigas y demasiado humo. Yo cuando veo mucho humo en el cine (El Señor de los Anillos) ya me salgo de la sala. Por cierto, el otro día me encontré en la tienda de Alberto a Loli Palliser. Hacía años que no la veía.
