Hay silencios que acojonan (que“impresionan profundamente o dejan estupefacto”, diría la Real Academia para evitar el término malsonante). Me refiero a los silencios que huelen a muerte. El silencio por la madre asesinada, por la hija desolada. El silencio del padre que sufre, el de los pueblos devastados por el horror de la intolerancia. El silencio que clama desde las entrañas de la tierra pidiendo justicia para el hombre arrasado por sus hermanos.El silencio por el genocidio en Alepo, esa puerta hacia el infierno, del que somos cómplices todos porque todos hemos callado, no hemos salido a la calle para exigir a nuestros políticos que paren la barbarie.
Tenemos tantos minutos de silencio pendientes por tantasvíctimas de infiernos olvidados, que no es de locos pensar que deberíamos callar para siempre. Está claro: dejados a nuestra suerte acabaríamos con lo bueno,lo bello y lo justo en un desahogo cualquiera de nuestra intolerancia.
Por eso, Dios ha hablado. Hoy, Dios ha hablado. El cielo ha tomado la palabra para dejar claro que Dios no se arrepiente de esta aventura que un día puso en marcha. Dios hecho Palabra, carne temblorosa capaz de sentir como el hombre siente, Dios eternamente misericordia, enteramente nuestro ha hablado.
En la noche santa, en el niño indefenso de Belén, Dios ha pronunciado sentencia: “Lo nuestro va en serio”. El amor de Dios a los hombres no es un capricho pasajero, no es un experimento de final incierto. Es una historia de amor que se sella definitivamente en Jesús,el sol que nos nace de lo alto.
Hacemos bien en guardar silencio,en dejar que la Palabra hable. De parte de Dios, insiste en su mensaje: “Lo nuestro va en serio”. Por eso,la vida sigue su curso y le gana la batalla a las tinieblas, aunque a menudo parezca lo contrario.La vida se abre paso bajo tierra, en las entrañas de cada ser humano que, realista pero esperanzado, acunasilencios para escuchar a Dios.
Es Navidad. El cielo ha roto el silencio que teníamos pendiente, el que le debemos a las víctimas de nuestras palabras huecas. La Palabra ha hablado,con voz de niño balbuciente de momento,con toda la potencia de la bondad,la verdad y la justicia con la que nos fabricaron aquella noche de los tiempos,anuncio de esta otra noche que acabamos de celebrar, la Noche más Buena,en la que Dios nos ha revelado definitivamente su nombre y su proyecto. Misericordia. Ése es el plan. Ése es el grito que resuena desde anoche y ya para siempre.
Lo de Dios con el hombre va en serio. Por eso,sólo por eso,Feliz Navidad,amigo lector.
@karmelojph

