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al fin es lunes

Menos de fútbol – Por Ángel Arenas

El director fue terminante: -Menos de fútbol, escribe de lo que quieras

El director fue terminante: -Menos de fútbol, escribe de lo que quieras.

Carmelo Rivero sabía que lo tengo fácil: a pesar de los esfuerzos de Kissinger por traer el fútbol a Estados Unidos, aquí sólo vemos fútbol por la televisión. Lejos de mi esta tentación, pues, de escribir de fútbol, que es algo que hacemos todos los periodistas al menos una vez en la vida. Cuando fue a La Habana Manuel Vázquez Montalbán a contar el viaje tumultuoso de Juan Pablo II, el gran periodista catalán me instruyó sobre la marcha de lo más importante del fútbol español, que entonces tenía los dos protagonistas clásicos, el Barça y el Real Madrid. Vázquez Montalbán no hablaba de fútbol, en realidad, sino de política, pues esa riña legendaria entre ambos equipos se parece, decía, a los choques de identidad ancestrales en la Península Ibérica. Él se hizo famoso escribiendo de esas peleas y, aunque luego inventó al policía Carvalho y sus gastronomías, esa y su búsqueda de lo pop en la canción española fueron dos de sus grandes contribuciones a la narrativa de la actualidad. Fue un periodista excepcional que todo lo convertía en oro de folio y medio, o de trescientos folios, pues no sólo era incansable como trabajador, y murió trabajando, sino que no cansaba con nada de lo que escribía. Era, por decirlo en el lenguaje más llano posible en el oficio, lo contrario de un pesado.

Con ese ejemplo de Vázquez Montalbán le fui el otro día a Carmelo Rivero, para que me dejara escribir aquí de fútbol. Él me miró, como interrogándome. “¿Cómo Vázquez Montalbán? ¿Quieres escribir como Vázquez Montalbán? ¡Muchacho, si tú no eres Vázquez Montalbán!”. Me disuadió de entrada, pero volví a la carga ahora que jugaban un partido en Japón el Madrid y el Kashima, en la final de un campeonato que no debe ser tan allá, porque lo llaman Mundialito. Entonces le dije si en este caso podría escribir del nuevo fútbol de la globalización, en plan Vázquez Montalbán. Me llamó por Skype, me tuvo un rato esperando mientras corregía un texto “sobre Clavijo” (eso me dijo), y finalmente se puso ante la pantalla y me lanzó una de sus frases célebres:

-Mira, no te metas en eso.

Y colgó, el muy malvado.

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