después del paréntesis

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Las lecciones que nos proporcionan los partidos políticos en las últimas horas en España son aleccionadoras

Las lecciones que nos proporcionan los partidos políticos en las últimas horas en España son aleccionadoras. Resulta que una tal Coalición Canaria contrajo un acuerdo programático con el PSOE en Canarias porque eso proporcionaría la mayoría absoluta en la Cámara para el preclaro gobierno. Además, era meritorio y venía bien para el futuro del país en cuestión.

Los pactos se sumarían en cadena porque ese fue el acuerdo razonado de formaciones políticas meritorias. Pero hete aquí que el tenor de esa disposición no era conforme según y cómo; unos, porque les interesaba más el PP (Cabildo de Tenerife, Santa Cruz…), otros, porque eso del extraño nacionalismo… no sustenta la confianza. Con lo cual cada cabra por su monte y ocurrió lo que ocurrió, en responsabilidad.

El PSOE del otro lado se embarcó en una estrategia parecida, a fin de que no hubiera trincheras fuera de sus filas, sino dentro. La contradicción y el ridículo eran palmarios, desde la fiesta de la destitución del secretario general. De lo cual se deduce el descrédito y la situación que vive esa formación entre militantes confundidos, enojados y simpatizantes que por fin lo ven: no son de fiar, que es lo peor que le puede ocurrir a un partido con los votos. Porque en esa trama viven los traidores que continúan con portavocías en honor a su fiabilidad, mientras que a los consecuentes y dignos defensores de los valores y del honor se le retiran los cargos, se les condena y se le imponen multas.

Esa es la solvencia interna que imponen los dichos partidos, lo que se le oyó cierta vez a Alfonso Guerra: “El que se mueva no sale en la foto”. De manera que quienes eran los deudos de la democracia, de la consecuencia civil, del mérito de la asamblea y la participación directa iban a enseñar cómo se debe actuar. Hasta que los pies del lobito asomaron por la puerta y ahí nos íbamos a encontrar.

Un partido sin líder carismático no es partido (tardo PSOE, que a Sánchez se lo echaron a los leones y doña Susana, pese a los esfuerzos de González y Zapatero, aún está por ver). Podemos lo encontró, don Pablo Iglesias. Es decir, lo nuevo antiguo. De manera que los deudos y demás factores de la trama han de responder cómo se les pide. Si no es lo predecible, es lo aconsejable.

Errejón y los suyos lo tienen crudo. O fundan otro partido como Colau o la representación política les quedará corta. En ello reside el argumento incontestable de los biempensantes. La discrepancia no suma, condena; y si es a muerte, mejor.

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