opinión

Banda de Música de La Guancha: oro para un trabajo bien hecho – Por Salvador Pérez

¡Cómo pasa el tiempo! ¿Son muchos 93 años? Nada, casi una gota de agua en el océano del tiempo, pero es mucho para una agrupación que contra muchos vientos y algunas mareas ha arribado viva, después de numerosas singladuras

Eso será mañana sábado, a las 20.30 horas, en la Sala Sinfónica del Auditorio de Tenerife, cuando el Cabildo Insular haga entrega de la Medalla de Oro de la isla de Tenerife a la Banda de Música La Esperanza de La Guancha.

¡Cómo pasa el tiempo! ¿Son muchos 93 años? Nada, casi una gota de agua en el océano del tiempo, pero es mucho para una agrupación que contra muchos vientos y algunas mareas ha arribado viva, después de numerosas singladuras, a sus 93 años de fructífera y educativa existencia. Sí, hay perspectiva para comprobar sus efectos en la vida cotidiana porque todos, en La Guancha, estamos contaminados -en el sentido positivo de la palabra, dixit Pedro Guerra- por una razón u otra por el discurrir brillante, llama luminosa de cultura en tantas noches negras, de unas gentes
-los músicos, las músicas, los directores, los directivos de todos los patronatos- que, como la canción, golpe a golpe, hacen camino al andar y ofrecen cada día -en su plausible Escuela de Música-, y más tarde en conciertos, procesiones, salidas, viajes, actos, grabaciones de discos y CD… todo el excelente discurrir de un trabajo bien hecho y mejor elaborado.
Y a destacar que no sólo son músicos y músicas, sino personas, desde siempre, desde los tiempos del cura orotavense don Domingo Hernández, el fundador, al que tuve la suerte de entrevistar, en 1979, cuando contaba 87 años y 63 de sacerdote. Era tío de Jesús Hernández Perera, gran catedrático de Historia del Arte aquí y en Madrid y después rector de la ULL. Cómo olvidar al siempre presente don Juan Luis Reyes, a la etapa brillante y cambiante de Anatael Mesa Quintero, al fruto sazonado del pasado director, Juan Antonio Hernández, hasta llegar al actual, Jesús Agomar González Guillama, un todoterreno musical (compositor, arreglista, director) joven y preparado, con gran sensibilidad y mucha imaginación al poder. Además, la Banda siempre ha dejado estela de admiración y buen comportamiento, de exquisita educación y de sentido común. Y eso es como una soga que se aferra a las manos de cada integrante y ha pasado de unos a otros, como una carrera de relevos, de viejos a jóvenes, de niños a mayores, pero que siempre lleva la etiqueta de estar, de ser, de demostrar ser bien educados en cualquier lugar y circunstancia. Y de bien nacidos es decir el orgullo que se siente de que las semillas estén bien plantadas, los árboles echen flores y se sigan cumpliendo años con orgullo y sabiduría.

Yo les escribí el libro La Banda en la vida. Crónica de 90 años (1924-2014), con 350 páginas y muchas fotografías. La Banda en la vida y no sólo la vida de la banda. Un libro de historia con historias, de personas y personajes, de humor y amor, de ironía… con recuerdos como la primera salida a Los Realejos en un pueblo sin carretera o el viaje a La Gomera, en 1935, en un barco pesquero, el despliegue multicolor de viajes a todas las islas y la Península hasta culminar en el Teatro Campoamor de Oviedo representando a Canarias, o el último concierto de este mes con la música de las películas de Disney en el XXVI Memorial Juan Luis Reyes, que recuerda a un hombre entrañable, clave en el discurrir de la institución y padre de Milagros y suegro de Conrado, los dueños de la Óptica Rodríguez y con gran relación con la banda.

Hoy la banda, con más de 70 integrantes y una gran cantera detrás en su escuela de música, ve el futuro con esperanza. Esa mezcla de veteranía (siguen tan campantes gentes como Felipe Falcón o Martín Espinosa) y juventud (con otro todoterreno de eficacia y humildad como Alejandro Herrera o la presidencia en una mujer, Dalila Palmés Siverio, pues se tardaron 61 años para la arribada femenina). Otros tiempos y la demostración de que el pasado fue peor.

Premio merecido, oro de una justa medalla para la obra inmensa de hombres y mujeres que dan lo mejor para su pueblo en el gran camino de la educación y la cultura que sin duda es la música.
No olvidemos esta frase del eterno Nelson Mandela: “La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo”. Que sea así, así sea.

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