El Club Reina es la más famosa y prestigiosa discoteca de Estambul, situada en Ortaköy, distrito de Besiktas, en la orilla europea del Bósforo, donde hubo otro atentado el pasado 11 de diciembre a las puertas del estadio del club que lleva el mismo nombre del barrio y que provocó la muerte de 41 personas y 155 heridos.
Reina está frecuentado por famosos artistas, futbolistas, turistas y público con un alto poder adquisitivo. Es un espacio abierto que se caracteriza por sus vistas al Bósforo y palcos situados en diferentes alturas, todo decorado en un blanco inmaculado. Acceder al local exige etiqueta y abonar, los fines de semana, entorno a 80 euros aunque se puede ahorrar el precio de la entrada si se ha reservado para cenar. Ya en su interior lo habitual es comprar una botella del producto que vayas a consumir, así una botella de vodka ronda los 200 euros, una botella de champán francés entre los 600 y 800 euros y cuando se pide una botella de gran calidad, que supera lo 1.000 euros, es normal que venga acompañada por bengalas que llaman la atención de los asistentes.
Suelen realizar fiestas temáticas a las que acuden los mejores dj’s de Europa, además de los residentes que gozan de gran prestigio en todo el país.
Cuando viajas a Estambul y preguntas por un lugar para cenar y disfrutar de una copa con buenas vistas siempre recomiendan el Club Reina, pues desde sus amplias terrazas se ve no sólo el Bósforo, también el puente Fatih Sultan Mehmet que une la parte europea con la asiática a través de sus 1.000 metros de longitud, un puente iluminado que es capturado en miles de fotografías como uno de los símbolos de la ciudad junto a la mezquita de Mecidiye, situada a un kilómetro escaso del Club Reina.
Ortaköy, la zona que albergue este recinto, está considerada junto con el conjunto histórico de Estambul, el lugar más hermoso de la ciudad y es visitado por miles de turistas y locales, sobre todo por las tardes y los fines de semana. Al ser una zona costera, está llena de restaurantes y cafeterías que se han reformado y modernizado en su interior pero siguen conservando esa estética otomana que consiste de casas de dos plantas de madera con colores llamativos y grandes ventanales.
