el charco hondo

El incidente de Eloísa

Viejunos, antiguos. Los formatos de fin de año son muy de antes, de otro tiempo. También las polémicas. A favor o en contra. Algunos ponen el foco en el papel de las presentadoras

Viejunos, antiguos. Los formatos de fin de año son muy de antes, de otro tiempo. También las polémicas. A favor o en contra. Algunos ponen el foco en el papel de las presentadoras. Otros sitúan en la pista central del lío el derecho a vestirse como les dé la gana. No es lo uno. Tampoco lo otro. Eso sí, no se habla de otra cosa. Ocho, nueve o diez días después de lo de fin de año, no hay café, cena o cerveza en la que no asome el incidente. Jaime, ¿y cómo es que no has escrito sobre lo de Eloísa? Qué pereza, es que todo lo que rodea a los programas de fin de año me aburre, paso, qué sopor. Claro que, dada la insistencia, vamos allá. Desconcierta que a estas alturas de la película genere expectación saber qué traje se pondrá no sé qué Pedroche. Que sea asunto de Estado cómo saldrá tiene difícil explicación, resulta extraño, raro, en fin, patético. Si los personajes de Landa o Martínez Soria levantaran la cabeza se sentirían como en casa. Quienes se agitan con unas transparencias, ¿han ido alguna vez a la playa?, ¿tienen televisión o iPad?, ¿han visto las películas o series que se han hecho después de Pretty Woman o Ana de las tejas verdes? Quienes se echan las manos a la cabeza, ¿se irritan también con el papel de las mujeres en muchos programas, en la fórmula uno, motociclismo u otros eventos? Que Pedroche decida ir de trapecista no tiene una frase. El asunto no es que las cadenas alimenten el juego sino que millones de antiguos consuman el producto. ¿Y Eloísa? Convertido en El incidente en reuniones y bares, cabe recordar que Eloísa González está donde está porque se ha pasado veinte años trabajando duro, acumulando tablas, haciéndose un hueco. Eloísa no necesita incidentes para crecer. Este fin de año fue como el anterior y el siguiente, viejuno, muy de antes, antiguo. No hay más.

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