Dentro de los abominables modismos / godismos que asaltan al lenguaje que se usa en las islas se intenta imponer una frase nueva, horrorosa: “será mejor que te lo hagas mirar”. Quiere decir, que vayas al médico si te sientes algo, por ejemplo. En Canarias diríamos “mírate eso, muchacho”, pero parece que nuestro presidente, a pesar de venir de Ican, es decir del nacionalismo profundo, prefiere al godo. Porque lleva repitiendo la puñetera frase del “háztelo mirar” en varios de sus últimos vacuos discursos, casi siempre para justificar algo que su partido, en almoneda -en auténtica almoneda-, ha hecho mal. Estén atentos a la pieza oratoria que tiene que llegar en pocas horas -por llamarla de alguna forma- de Clavijo; seguro que aparece el “háztelo mirar”, imitando a un godo ramplón de los del “mola mazo” o “la hoja de ruta”. Qué asco.
Yo es que no soporto al canario que adopta formas godas para expresarse. El canario debe hablar como un canario, con sus giros y su cantinfleo y su cadencia y hasta con su imperfección expresiva, admitida por nosotros mismos (jediondo, un suponer). Pero jamás imitar a los navegados, que adoptan cantinelas abominables y que luego, quienes no deben, las trasladan a sus escaños parlamentarios, inventando ironías petardas y expresiones machangas que a mí, al menos, me ponen muy nervioso. Jamás, ni en mi etapa en la Televisión Española franquista, quise hablar como un godo; entre otras cosas porque no lo sé imitar sin esfuerzo. Le pediré consejo a Clavijo. Ya estoy viejo para coger calenturas por estas cosas; voy a cumplir 70 años y aunque todo el mundo dice que parezco mucho más joven, la procesión va por dentro. Y tengo el azúcar por las nubes. Me la voy a tener que hacer mirar.
