el charco hondo

La luz de Honorio

Es injusto caerle encima para dejar correr, como han hecho los de Sí se Puede, eso de que el concejal se ha prestado a prácticas corruptas

Es injusto caerle encima para dejar correr, como han hecho los de Sí se Puede, eso de que el concejal se ha prestado a prácticas corruptas. Resulta doloroso, por inmerecido, insinuar (como han hecho sus antiguos compañeros) que lo suyo esconde compensaciones económicas. Hágase otra lectura. Ábranse las ventanas a otro enfoque. A lo mejor, quizás, a saber, Honorio Marichal despertó de madrugada con palpitaciones, sudoroso, agitado y, abracadabra, una luz cegadora lo rescató de la confusión ideológica que hace años lo arrastró hasta las puertas de Coalición, justo antes de que la corriente lo dejara abandonado en la playa de Podemos, sobre la arena de Sí se puede, para finalmente regresar a Coalición. A Honorio la noche lo confundía. Sin embargo, seis meses después de entrar en el Ayuntamiento (en Tacoronte) Honorio ha empezado a ver las cosas con la claridad que la política le había negado y por eso, ya sin mirar atrás, entró agitando su acta de concejal en el despacho de un alcalde al que estaban cocinándole una moción de censura que ahora, qué suerte, las cosas del destino, vaya por dios, fíjate tú, ya no podrá ser porque a Honorio un fogonazo de luz lo ha rescatado de la oscuridad.

Durante la campaña el concejal denunció que a la política le hacía falta cariño, y cariño ha encontrado. Gritó que sí se puede, y en su caso sí se ha podido. Sabe Honorio que estos días le caerá un chaparrón, pero que la tormenta dará paso a la calma. Hay que alegrarse por él, claro que sí. Honorio es estudiante. Vendrá de Las Palmas para incorporarse al grupo de gobierno. Será sin sueldo, así que, ya puestos a seguir con la racha, ojalá que en unas semanas al estudiante se le aparezca otra luz cegadora para ofrecerle un puesto de trabajo bien remunerado. Ojalá, porque el chico lo vale.

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