escaÑo cero

No aprenden – Por Julia Navarro

¿Tanto les cuesta decir que lo sienten? ¿Tanto les cuesta reconocer que podían haber hecho las cosas mejor?

¿Tanto les cuesta decir que lo sienten? ¿Tanto les cuesta reconocer que podían haber hecho las cosas mejor? ¿Tanto les cuesta admitir que cometieron errores? Me atrevo a decir que es casi patológica la incapacidad de los dirigentes del PP de empatizar con los problemas de los ciudadanos. Y lo están volviendo a demostrar a cuenta del informe del Consejo de Estado sobre el Yak-42. Un informe que no deja lugar a dudas sobre la responsabilidad del Ministerio de Defensa.

Pero mire usted por dónde, el entonces ministro de Defensa Federico Trillo, haciendo un alarde de absoluta insensibilidad, ha sugerido que los familiares de los militares muertos en aquel vuelo fatídico lo que buscan son indemnizaciones. Pretender rebajar el dolor de las víctimas a una cuestión pecuniaria es lisa y llanamente indigno por parte de quien lo pretende. Pero que, además, el actual presidente del Gobierno dijera hace unos días que no sabía de ese informe y que, además, es algo del pasado, es otra bofetada a los familiares de las víctimas.

Para empezar, no es creíble que el señor Rajoy desconozca ese informe del Consejo de Estado, pero, en segundo lugar, querer quitar importancia al asunto diciendo que el accidente tuvo lugar hace tiempo es otra muestra de insensibilidad.

¿Es que cree el señor presidente que el dolor por la perdida de un ser querido se atempera con el tiempo? Mariano Rajoy tiene aún la oportunidad de rectificar, porque los familiares de los militares muertos en aquel avión que no reunía las condiciones exigidas para volar lo único que quieren es que alguien diga “lo siento”, que alguien reconozca que no se hicieron las cosas bien.

Solo Esperanza Aguirre ha dejado dicho que, efectivamente, el Gobierno y su partido deben de pedir perdón. Pero Aguirre es un verso suelto. Seguramente aquel escándalo no seguiría vivo hoy si en aquel entonces José María Aznar, que era el presidente, y Federico Trillo, que era ministro de Defensa, hubieran reconocido que no se habían hecho las cosas bien y hubieran mostrado afecto, empatía e incluso piedad por el dolor de los familiares. Sin embargo, no lo hicieron y siguen erre que erre.

A mí me escandalizan las declaraciones de los populares sobre este asunto. Sus salidas de pata de banco, su frialdad, su falta de humanidad.

No diré que me sorprende, porque ya durante los años duros de la crisis ni Mariano Rajoy ni ninguno de sus ministros ni tampoco ninguno de los dirigentes del PP fueron capaces de decir una palabra lamentando los estragos que la crisis estaba provocando en las familias. Ni una palabra de simpatía ni una palabra de aliento ni una palabra que los demás pudiéramos interpretar que sentían y se angustiaban por el dolor ajeno. Nada.

Por eso perdieron muchos miles de votos, quedándose sin mayoría absoluta. La política es como es y ahora gobiernan tan campantes, y como gobiernan se deben creer que es por sus propios méritos y no porque el resto de las fuerzas políticas ha sido incapaz de configurar una alternativa.

Saben, creo que los del PP, tanto derroche de soberbia, tanta dureza en el alma, se la debían de hacer mirar.

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