Addoor Sticky
superconfidencial

¡Pobre lenguaje!

Cuando la bendita Transición, los nuevos progres de pana y pelucón inventaron las plataformas, abominable palabro que se usaba para todo, en plan reivindicativo: Plataforma de Viudas Enjaretadas, Plataforma de Boludos con Carné, Plataforma de la Estupidez Colectiva

Cuando la bendita Transición, los nuevos progres de pana y pelucón inventaron las plataformas, abominable palabro que se usaba para todo, en plan reivindicativo: Plataforma de Viudas Enjaretadas, Plataforma de Boludos con Carné, Plataforma de la Estupidez Colectiva. No eran otra cosa que imitaciones de las viejas corrientes: Falange Española Tradicionalista y de las JONS (de la que casi nadie sabía que las siglas correspondían a las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalistas). Luego vinieron palabras tan abominables como “las bases” y “la militancia”, muy usadas por los socialistas en sus vacuos discursos, porque a los sociatas les encanta apelar constantemente a ellas, generalmente constituidas -bases y militancia- por un conjunto de ilusos que hacen lo que les dicen los de arriba. Y ahora se reitera una expresión que debería ser desterrada del castellano, cual es “la hoja de ruta”. Hasta los más burros, los más ágrafos, y perdón por redundar, tienen su “hoja de ruta”. Y la lanzan a los medios de comunicación, a cuyos redactores analfabetos funcionales -que también los hay, no crean- les encanta plasmarla en sus artículos. Yo me empiezo a hartar de tanto mentecato en la política española. No le creo a ninguno, ni con hoja de ruta, ni con hoja de mierda, y apago la radio o la tele cada vez que escucho la cita a uno de estos bernardos. El otro día supe que hasta Gustavo Matos, un político del PSOE canario de Segunda B, tenía “hoja de ruta”. Pero, coño, como dicen en Las Palmas, imitando a los cubanos, “¿qué pasa aquí, caballero?”. El idioma de los políticos, de los de alta y baja cuna, es abominable, cansino, torpe, aburrido y monótono. Y uno, que es el lector y el radioyente y el televidente impasible, no tiene otra alternativa que desenchufar el aparato o tirar el periódico a la papelera.

TE PUEDE INTERESAR