el charco hondo

Quiéreteme

Convencidos de que la mejor manera de quererse a sí mismos es dejarse querer por el presidente, el PP hizo ayer suya la última campaña de El Corte Inglés

Convencidos de que la mejor manera de quererse a sí mismos es dejarse querer por el presidente, el PP hizo ayer suya la última campaña de El Corte Inglés. Quererse queriéndolo. Quererlos queriéndose. Quiéreteme, dice el eslogan. Quiéreteme, le propone el PP. Quiéreteme, responde Clavijo. El PP ha pedido a Coalición que se deje querer, y al presidente le urge hacerse querer. Con los socialistas más cerca de ser historia que de hacerla, CC y PP aprovecharon ayer para iniciar, de forma sutil pero mal disimulada, los ritos de apareamiento. Un discurso duro de María Australia Navarro no logró silenciar el sonido del arrullo que precede al emparejamiento. Sabe el PP que gracias a la parálisis socialista ahora tiene las sartenes (todas) por el mango. Puede permitirse el lujo de subir el precio del bacalao a Clavijo. Sabe, y tanto que sí, que la primavera los sentará en el Consejo. Un Gobierno débil tiene en esta mayoría parlamentaria, incapaz de articular una alternativa, a una oposición igualmente débil. Aire puro. Respiración asistida. La solicitud del portavoz socialista, Iñaki Lavandera, esa poética invitación al PP, no rompe la sensación de que el papel del PSOE se agota en una melancólica descripción del contexto. Condenados a que les hagan oposición siendo ya oposición, los socialistas han regalado al PP el control de la situación. El debate de ayer sirvió para poner el termómetro, sí, pero a la oposición. El mercurio no engaña. Sonrisas, miradas, guiños y gestos cuentan que el anunciado apareamiento (33 escaños, dice el presidente) ha empezado. Quiéreteme. Clavijo necesita al PP, quererlos queriéndose. El PP lo corteja, quererlo queriéndose. El de ayer fue el primer día de una etapa gobernada por el pacto de Coalición con el PP.

TE PUEDE INTERESAR