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Reconstrúyete

Si existe una afición con la que mi siento bien ya que me produce mucha satisfacción ésa es, sin duda, compartir tiempo de juego con mis hijas

Si existe una afición con la que mi siento bien ya que me produce mucha satisfacción ésa es, sin duda, compartir tiempo de juego con mis hijas. Simplemente observándolas te olvidas del mundo y ves como poco a poco van creciendo y cada minuto supone un cambio en sus vidas, del que cada padre o cada madre es responsable. Cada instante es importante en la vida de nuestros menores, los comportamientos que formalizamos en la familia son esenciales en la construcción de ese futuro adulto en proyecto. Los niños,me decía un profesor de psicología, son como esponjas, absorben toda experiencia vital. Al mismo tiempo los padres somos verdaderos modelos en la educación de nuestros niños y niñas.

No es menos cierto que existen menores que han nacido en entornos complejos y en muchas ocasiones son víctimas de una infancia que les condena a una adultez cautiva de sus vivencias, siempre y cuando no se activen las herramientas oportunas.

Potenciar los pilares que construyen la resiliencia permite a muchos niños salir de la prisión en la que se puede convertir una infancia marcada por esas situaciones que nos pueden romper en dos, como diría uno de los padres del concepto.

La resiliencia puede parecer un arte y reconstruirse como un ave fénix sin duda pudiera entenderse como una tarea más propia de Miguel Ángel frente a una creación. Es importante que sepas que en el corazón de la resiliencia se encuentra el poder que nos otorga el creer en uno mismo, unida a esa capacidad de sentirnos que formamos parte de algo mayor que nos define como personas, es decir, entender que nuestra vida tiene un sentido.

Las personas resistentes no permiten que la resiliencia los defina, pues son capaces de visualizarse en un viaje que les traslada por un viaje apasionante destinado a poder realizar objetivos que les proyectan más allá que sí mismos. Eso les hace que puedan trascender incluso el dolor al percibir esos malos tiempos como una experiencia temporal que finalizará.

En esa línea es importante que podamos fortalecer nuestro interior como elemento fundamental y pilar trascendental en la reconstrucción personal. Esa nueva persona que nace transformada de la vivencia traumática ha cambiado creencia que tiene sobre sí mismo. Eso genera un nuevo nivel de autoconfianza, lo que te hace ver como capaz y competente.

Todo este ejercicio enfocado a fortalecerte nos plantea la necesidad que nos surge de volver atrás y así poder reinterpretar esas vivencias pasadas y construir un nuevo dialogo que nos ayude a encontrar las fortalezas que has tenido siempre en tu vida.

Sin duda es fundamental dotar a nuestros pequeños de todas esas herramientas que pongan los pilares para construir personas resilientes. Pero no es menos cierto que los estudios vienen demostrando que la edad adulta es realmente el momento en que las personas comienzan a superar las dificultades de la infancia y a reconstruir sus vidas.

JOSE J. RIVERO*

*Psicólogo y miembro de la Sociedad Española de Psicología Positiva
@jriveroperez

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