Mirarlo con otros ojitos, o al menos intentarlo. Incluso, ya puestos, mirar hacia otro lado cuando pasemos por allí. El concejal de Cultura ha dado con la solución. Sugiere José Carlos Acha que nos reinventemos para, habiéndolo hecho, reinventar lo que vemos cuando vamos por Santa Cruz. Ejemplo. Un suponer. Pongamos por caso. El monumento a Franco de Juan de Ávalos. A juicio del concejal, en vez de despilfarrar energías discutiendo sobre si debe seguir o no allí, vaya por dios, basta con reinterpretarlo. Y olé. Con dos. ¿Reinterpretarlo? Sí, te explico, reinterpretarlo otorgándole otro sentido. Ah, vale. O lo que es lo mismo, por seguir la bola al concejal la próxima vez que nos acerquemos al monumento debemos sacudirnos prejuicios, apagar la memoria y hacer como que es otra cosa, qué se yo, imaginarnos que el conjunto conmemora un campeonato de parapente o de salto base, que anuncia la siguiente temporada de Juego de tronos o, ya lanzados, que lo que algunos siguen considerando un recordatorio franquista simboliza en realidad, a partir de ahora, y porque así lo ha dicho el concejal, la llegada del primer vuelo comercial a la Isla. No lo deja ahí. Acha desliza que cabría realizar algún tipo de intervención arquitectónica. ¿Reinventar el motivo colocándole el tocado de alguna comparsera? ¿Reformular la idea de partida poniéndole el traje típico de La Orotava? ¿Reinterpretarlo vistiéndolo con el equipaje del Club Deportivo Tenerife? El concejal debería ser algo más preciso porque de lo contrario la imaginación se desboca. Dice Acha que el conjunto escultórico no contiene ningún símbolo que lo identifique con la época franquista. Uf. Vaya. Que alguien vaya a buscar al concejal a la plaza de los patos, porque bajando hacia la Comandancia de Marina se ha hecho un lío.
Reinterpretar a Acha
Mirarlo con otros ojitos, o al menos intentarlo. Incluso, ya puestos, mirar hacia otro lado cuando pasemos por allí
