después del paréntesis

Alcohol

John Hurt dijo que la palabra “alcohólico” es una verdadera estupidez. También que cuando la gente ve a un individuo pedir un café junto a una copa de vino tinto, contempla solo lo aparente, no la verdad del semejante

John Hurt dijo que la palabra “alcohólico” es una verdadera estupidez. También que cuando la gente ve a un individuo pedir un café junto a una copa de vino tinto, contempla solo lo aparente, no la verdad del semejante. Formado en una casa de preceptos morales y costumbres contundentes (su padre fue párroco en varias iglesias de Inglaterra), su salida al mundo habría de seguir semejante camino. Tanto que su progenitor lo animó a que fuera práctico, que buscara un oficio sensato para ganarse la vida cómodamente, como el de profesor. Se internó en Londres a fin de prosperar con una carrera meritoria. Pero se encontró con el drama, para disgusto de su familia. Como cualquier actor inglés, la formación es lo prominente. Así ocurrió, hasta llegar (como becario) a la sublime Royal Academy of Dramatic Art. Eso le dio tablas eminentes para el teatro y las usó.

Con tales registros, su entrada en el cine no se hizo esperar, un actor sutil y de figura especial. Lo vimos (por resumir) disfrazado de hombre elefante, ser arrasado por el monstruo de Alien o con poses teatrales y sublime expresión facial en Harry Potter. Y el añadido: película es más que película. Lo que depara ese mundo sentencioso y desproporcionado es contumaz, por la fama, el reconocimiento, el… Así es que John Hurt encontró el alcohol y se pegó a él. Digamos que las soflamas de perdición que aclamara su padre a él le tocaron. Lo que aprendió de niño de la mesura, de las privaciones, del autocontrol, de la dignidad y el decoro en Hurt se arruinaron. Por eso, andado el tiempo, decidió volver a la posición de partida. Asumió los aspectos dichos antes y otra razón: el alcohol en demasía (cual se sabe) mata.
Lo logró. En el año 2015 le diagnosticaron el cáncer de páncreas que lo mató.

Así es el mundo. Eso es lo que Borges expuso en el excepcional cuento Tlön, Uqbar, Orbis Tertius. Una cosa es lo que los hombres podamos crear para compartir con otros hombres, cual obras finitas y acabadas que son, y otra son las directrices de ese que hemos creado y que se nombra Dios: la incertidumbre. Digamos que la disposición de Hurt fue retornar al signo de mansedumbre y de responsabilidad; acaso no por él (porque el alcohol le gustaba), sino por lo que el vicio representaba para los otros (por más los cercanos) y por lo que exponía de su personalidad.

¿Cómo calibrar lo que operó en su vida y el modo en que operó? ¿La copa de menos o la copa de más?