Sorprende la sorpresa de quienes se sorprenden al confirmarse, efectivamente, claro que sí, qué te pensabas, que el congreso del PP en Canarias ha terminado bastantes semanas antes de empezar (ah, por cierto, y lo ha ganado Asier Antona). Cardona, Bento o Tavío son versos no tan sueltos que han contribuido a dar apariencia de vidilla al asunto. No hay más. Punto final. Eso es todo. Fin de la cita. Solo afloran dos razones posibles que ayuden a comprender que se hayan tirado a la piscina. O bien llegaron a pensar que el PP ha dejado de ser un ejército, o a sabiendas de tenerlo perdido formalizaron las candidaturas para negociar retirarlas si se les garantiza relevancia orgánica. Si lo suyo ha sido un problema de percepción alguien debe advertirles de que esté o no Soria en primera fila el PP sigue siendo muy PP, alérgico a los atrevimientos, a las improvisaciones, a los espontáneos y su absurda espontaneidad. Si pretenden rascar algo anunciándose para más tarde negociar la retirada, algún conocido tiene que decirles que en el PP esos quiebros se pagan caro. No faltan argumentos a quienes denuncian que el sistema de elección se presta a recelos -dada su complejidad bien merece un periodo de instrucción-. Ahora bien, quejarse cuando les vienen mal dadas está feo. El pescado está vendido. Antona presidirá un PP con Coalición como pareja de baile. Cardona, Bento o Tavío habrían tenido alguna opción si hubieran apostado fuerte por lo contrario, por un PP que se marque como objetivo acabar con Coalición. No lo han hecho. No lo harán. Se quedarán sin saber cómo respiran los militantes sobre el único asunto -¿qué debe hacer el PP con Coalición?- que podría romper el guion preestablecido. El asunto no es asunto. Así que caso cerrado. Congreso regional liquidado. Ganó Antona.
