el charco hondo

Dietas alternativas

No han mentido, pero se han pasado setenta y dos horas ofreciendo hechos alternativos

Siendo un dato objetivo que a la toma de posesión de Donald Trump no asistió multitud alguna y que, al contrario, el recién llegado a la Casa Blanca pinchó, su secretario de Prensa mintió en la descripción de lo ocurrido, falsedades que el equipo del presidente catalogó, y así será en adelante, como hechos alternativos. No mintió, ofreció hechos alternativos, sentenciaron. La artimaña, llamada a convertirse en uso y costumbre, consiste en difuminar la realidad (encubrirla) ofreciendo hechos alternativos o, como ha ocurrido con la ventolera de las dietas parlamentarias, en eludir el fondo de la cuestión o los casos particulares parapetados tras un escudo de razones alternativas. Cobrar dietas con las que cubrir los gastos de transporte, alojamiento y manutención (cuando efectiva, sincera, cierta, honesta y objetivamente se tienen gastos de transporte, alojamiento o manutención) parece razonable siempre que las cantidades percibidas sean igualmente razonables. El error que está zarandeando a los diputados es otro. El pecado ha sido pasarse setenta y dos horas bajando la mirada tanto como la voz, desmarcándose de la realidad con razones o hechos tan alternativos como esa simpleza de que cobran lo que cobran porque siempre ha sido así y, sobre todo, evitando durante los 4.320 minutos que han durado estos tres días aclarar rápida, clara y tranquilamente si es o no verdad que algunos parlamentarios cobran por alojamiento teniendo casa en Santa Cruz. Así de fácil. Bastaba con eso. ¿Quiénes? Han tardado. Han intentado ganar tiempo. Han incendiado a la opinión pública. Han cabreado a un ejército de contribuyentes que antes, ahora y después se pregunta si eso de cobrar dietas por comisiones o plenos no es cobrarlo dos veces. No han mentido, pero se han pasado setenta y dos horas ofreciendo hechos alternativos.

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