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después del paréntesis

Mas

Ser procesado por la consulta del 9N ha subido a los altares a Artur Mas. Es más que un héroe, es el emblema de la Cataluña republicana, libre y democrática que aspira a comenzar a trabajar y a gobernar

Ser procesado por la consulta del 9N ha subido a los altares a Artur Mas. Es más que un héroe, es el emblema de la Cataluña republicana, libre y democrática que aspira a comenzar a trabajar y a gobernar. Se dio el baño de multitudes antes de entrar en el juzgado. Lo acompañaron miles de ciudadanos convencidos, a los que se les unió el Gobierno en cuestión y la “acosada” presidenta del Parlament.

Ocurre, sin embargo, que lo visto nos hace formular la pregunta pertinente: ¿de semejante catadura están hechos los super-seres que conocemos, desde Heracles, Gandhi a Cristo? Con Mas albergamos la sospecha de que detrás de sus representaciones se encuentran mentiras borradas, impertinencias no dichas o maneras no exploradas. Porque lo que deducimos es que han encumbrado al prototipo de la burguesía fundamentalista catalana que no tuvo a mal repartir el 3%, afirmar su derechismo irresoluto al lado del PP, dar las gracias a Pujol por adueñarse de la nación, imponer el castigo de los excluidos (estos sí, aquellos no) o por el espolio; Mas que asumió unas prácticas de gobierno desastrosas, forzó a los recortes más desoladores o llevó a Cataluña hasta la banca rota. Un modelo ejecutivo y político eminente. Así es que uno reordena las perspectivas y delata los méritos que los medios y las actitudes muestran. Lejos, claro, de la incuria, la insolencia, las patrañas, la insolidaridad o la deslealtad, cuyo rechazo es esencial para lo que representan los consagrados. De manera que te vuelves a preguntar: ¿por dónde va el mundo, a dónde puñetas llegará?

Si miras de cerca comprobarás que lo que defiende ese sector es acallar su complejo de inferioridad contra el centro, su incapacidad para asumir los beneficios de la periferia, como han hecho México, Argentina o Estados Unidos. No se creen el sueño, creen que el sueño consiste en reivindicar a Barcelona como el centro del mundo y que todo el planeta descanse sobre esa posición. Dos no se juntan si uno no quiere, y siempre hay razones para la separación. Aquí pocas, si no falsas o con engaños: la historia, las relaciones, su contacto con el idioma español…
La imbecilidad no tiene nombre, pero se encuentra en las alturas. Por una proverbial invención: ni Pujol, ni sus hijos, ni el 3%… han robado a Cataluña, han robado a España. Luego a ellos, independentistas, no los toca la justicia de España, los toca la justicia de Cataluña que han de crear. Todos libres, pues, incólumes. Sensacional.

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