Dicen que se aparece la Virgen en Medjugorje, que es una aldea grande en mitad de ninguna parte de Bosnia-Herzegovina. Bueno, eso era, porque desde 1981 miles de personas acuden cada día al encuentro con las presuntas apariciones que, dicen, se registran el 2 de cada mes.
Lo dicen quienes han ido, los que han escuchado a los que han ido, los amigos de los que han escuchado a los que han ido… porque la Iglesia no se ha pronunciado. Hay un informe sobre el tema “muy bien hecho”, en palabras del Papa Francisco, quien tiene que decidir ahora sobre la cuestión. Para hacerlo, le ha pedido al obispo de Varsovia-Praga que visite el lugar y le cuente qué espíritu se respira allí.
Yo no sé si se aparece la Virgen o no. Y la Iglesia tampoco lo sabe. Su preocupación en este momento es que el lugar no se convierta en un destino de peregrinación en manos de los que confunden la fe con las tradiciones, con el inmovilismo, con sus gustos personales, que no siempre son los de la Iglesia universal. Que no se enseñoreen del lugar quienes contagian sus retrocesos personales y espirituales a costa del espectáculo religioso. Dos millones de visitantes al año, algunos de nuestra Diócesis, son muchos creyentes a los que predicar la misericordia y la libertad de los hijos de Dios. O a los que convertir en soldados de una reconquista, no espiritual, sino ideológica, basada en el miedo y los augurios de castigos.
Hay cristianos con una sed insaciable de milagros, fenómenos extraños, mensajes ocultos, bailes del Sol, hostias sangrantes. Los hay de todas las condiciones y con todo tipo de responsabilidades. Y eso es lo que preocupa al Pontífice: que se sustituya la radical sencillez de nuestra fe por una feria de lo religioso, con apariciones de la Virgen las a 10, 12 y 13 horas, de lunes a viernes. Los sábados no hay servicios, que nuestra señora descansa.
“Hay algunos que siempre necesitan novedades en la identidad cristiana y olvidan que han sido elegidos, ungidos, que tienen la garantía del Espíritu. Pero eso no les basta y buscan: ¿dónde están los videntes?, ¿qué dirá hoy la carta que la Virgen nos enviará a las cuatro de la tarde?, por ejemplo. Y viven de esto. Ésta no es la identidad cristiana. La última palabra de Dios se llama Jesús, y nada más”, dice el Papa rotundo, refiriéndose a los buscadores de milagros en general.
“Y viven de esto”. Esas palabras me estremecen. Cuando un cristiano necesita este tipo de romerías varias para seguir esperando en Dios… uf, mala cosa. Y si encima se trata de consagrados o de fieles con formación…
Me van a caer unos cuantos palos (tampoco es que me disguste). Yo no he dicho que la Virgen no se aparezca en Medjugorje. Y tampoco digo que lo haga. Lo que digo es que la fe, en general, no es una cuestión de visiones. Y también opino que hay que tener mucho cuidado para no convertirla en un teatro de sombras chinescas: ahora la veo, ahora se ha ido.
Con respecto a este caso concreto, el de Bosnia, lo que pienso es que, sean o no verdad esas presencias de la Virgen, ahora hay que aprovechar el empuje de tantos millones de cristianos que se acercan al lugar buscando sinceramente el rostro de Dios, deseando descansar en su presencia, atormentados por el peso de la vida o desesperados por las cargas de la muerte. Toca acoger, abrazar en el nombre de Dios. Y alejar del rebaño a los lobos.
@karmelojph
