avisos políticos

Coalición de populismo y demagogia

Unos amables lectores se interesan por mi artículo del jueves pasado, que no encontraron en la edición en papel

Unos amables lectores se interesan por mi artículo del jueves pasado, que no encontraron en la edición en papel. En efecto, queridos amigos, yo también me sorprendí al descubrir que solo se publicó en la web. Allí se puede comprobar que lo titulé El príncipe Áigor, haciendo referencia a la curiosa anécdota protagonizada por la comentarista de Radio 5 FM en la retransmisión en directo del Festival de Rondallas. Insistió todo el tiempo en pronunciar así el nombre del atormentado príncipe ruso; un nombre que Los Aceviños utilizaron en el título de su disfraz, que, además, ganó el Primer Premio de Presentación.

A partir de esta anécdota, reivindiqué el carácter único de las rondallas, que no existen en ningún otro Carnaval, y constituyen las señas de identidad del nuestro y las depositarias de su esencia. Denuncié el trato que reciben de los poderes públicos canarios y, en definitiva, la política cultural del Gobierno, en particular las falsedades, el populismo y la demagogia que la consejera de Cultura invoca para justificar el contubernio de amiguismo y mediocridad que este año se ha atrevido a presentar como sucedáneo del Festival de Música de Canarias.

El Festival fue creado por el presidente Jerónimo Saavedra como el único festival europeo de invierno de música clásica, un festival que, igual que todos los de su clase, desde presupuestos de calidad y excelencia, estaba llamado a albergar las mejores orquestas y los más destacados intérpretes del circuito internacional. Y con estas características se ha desarrollado durante todos estos años, ha difundido su imagen y la imagen de Canarias en Europa y en todo el mundo, y ha atraído un interesante turismo cultural.

Pues bien, ahora la consejera muestra un populismo y una demagogia más propia de Podemos que de Coalición Canaria, y, entre falsedades fácilmente desmontables, habla de que el nuevo modelo de Festival que ha impuesto aumenta los contenidos canarios (aumenta los encargos a los amigos) y, sobre todo, “se abre al pueblo y deja de ser propiedad de las élites”. ¿Qué élites? ¿Los cinco mil que asisten con entradas regaladas a los patrocinadores? ¿Los políticos que entran gratis? ¿Los aficionados que compran su entrada como para cualquier otro espectáculo y se gastan menos que en una entrada de fútbol? Porque el remedo de Festival de este año ha tenido la mitad de asistentes que años anteriores. Y una infinita mediocridad.

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