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Soneto con estrambote

Unos amables lectores coinciden en preguntarme por qué en estos avisos de los jueves apenas comentamos la política canaria

Unos amables lectores coinciden en preguntarme por qué en estos avisos de los jueves apenas comentamos la política canaria. Pues bien, estimados amigos, no la comentamos mucho porque no hay mucho que comentar, incluso sobre el debate del estado de la Nacionalidad de esta semana. La política isleña se agita de vez en cuando -como ahora-, parece que pasan cosas, y, al final, no pasa nada y todo sigue igual. Es un tiovivo que no para de girar para llegar al mismo sitio; e, igual que en el famoso estrambote del no menos famoso soneto, “fuese, y no hubo nada”. Todo gira en torno a Coalición Canaria, y se basa en que, gane o pierda este partido en votos o en escaños, siempre gobierna y siempre preside el Gobierno, bien en solitario, bien en coalición o con el apoyo de populares o socialistas, según le convenga. Mientras tanto, los populares y los socialistas compiten entre ellos por ser los elegidos para compartir algo de poder.

Con motivo de la llamada Ley del Suelo y del reparto del Fdcan, se generó un revuelo mediático y una minicrisis gubernamental, que supuso el cese de los consejeros socialistas del Gobierno. Se habló de que ese partido, en represalia, podría presentar una moción de censura con el apoyo de Nueva Canarias. Pero populares y socialistas han pospuesto el asunto para después de sus congresos, y el Ejecutivo se mantiene con 18 diputados siendo el tercero en número de votos. Se dice que su muleta de turno será ahora el Partido Popular. La moción de censura de los socialistas, que han compartido Gobierno, significaría el absurdo de censurarse a sí mismos, como hicieron Manuel Hermoso y su gente hace años, cuando traicionaron a Jerónimo Saavedra, de cuyo Gobierno formaban parte.

La ruptura de Coalición que propició la defenestración de Paulino Rivero no ha sido superada y está afectando gravemente al partido, cuyo núcleo duro es básicamente el tinerfeñismo de ATI, comandado por su Cabildo, en alianza con los palmeros. Por lo que respecta al otro lado, en Gran Canaria no existe, y en Lanzarote y Fuerteventura es débil e inestable. Si descendemos al mundo local, con sus mociones de censura fantasmas y sus compras de concejales, asistiremos a comedias, como en La Laguna. Y ni siquiera la presunta delincuencia de las grúas laguneras, que supuestamente implica al presidente del Gobierno, hace detener el tiovivo. Ni a las personas. Lo dicho, queridos lectores, “fuese, y no hubo nada”.

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