arona

2.600 toneladas de comida se reparten cada año en la provincia tinerfeña a través del FEGA

Cruz Roja, que destaca el “estricto control” que sigue en el reparto, expresa su “indignación” por la negligencia en 2010 en Buzanada
Almacén central de Cruz Roja en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife, donde las entidades de reparto acuden a retirar los alimentos. Cruz Roja
Almacén central de Cruz Roja en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife, donde las entidades de reparto acuden a retirar los alimentos. Cruz Roja
Almacén central de Cruz Roja en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife, donde las entidades de reparto acuden a retirar los alimentos. Cruz Roja

Cruz Roja considera que no tiene “explicación ni justificación” la pérdida en Arona de más de una tonelada de alimentos que debieron ser repartidos entre las familias más necesitadas del municipio en el año 2010, coincidiendo con el momento más agudo de la crisis.

“Nos produce indignación porque el Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA) permite reducir o ampliar periódicamente el número de beneficiarios a los que va dirigida la ayuda para que esta no se pierda, y también estipula que se debe avisar a Cruz Roja o al Banco de Alimentos si hay productos que están a punto de caducar”, afirma al DIARIO Inmaculada Mesa Díaz, directora de Intervención Social de Cruz Roja en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, que subraya los “estrictos” controles existentes para evitar situaciones como la que destapó este periódico el pasado lunes. “Un Ayuntamiento, que por las circunstancias que sean, entrega 50 de las 100 ayudas previstas, debe comunicarlo para que esos alimentos sean retirados y entregados a otras familias; es algo que ya hemos hecho puntualmente”, explica.

Mesa certifica que “está todo muy regulado por el Ministerio de Agricultura, que realiza un seguimiento constante a través de una aplicación específica; además, la Subdelegación del Gobierno cuenta con una unidad de control y nosotros mismos realizamos visitas para comprobar que todo funciona correctamente. Estamos obligados a notificar cualquier incidencia”, explica.

Procedimiento

Pero, ¿cómo funciona el protocolo? Cruz Roja y el Banco de Alimentos son las dos entidades que se encargan en Canarias y en el resto del Estado de distribuir la comida, la mitad cada una, que procede del Fondo Europeo de Ayudas a las Personas Más Desfavorecidos (FEAD) y del Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA). La Unión Europea cubre el 85% de su coste y el Gobierno español se encarga de financiar el 15% restante. Ambas ONG son las destinatarias de la comida en sus almacenes por parte de las empresas (el puerto de Santa Cruz, en el caso de Cruz Roja, y Mercatenerife, en El Mayorazgo, en el caso del Banco de Alimentos).

Una vez verificado su buen estado, proceden a entregarla a las entidades de reparto, mayoritariamente ayuntamientos, asociaciones de vecinos, comedores sociales y la propia Cruz Roja, que, tras sellar el acta de entrega, son las encargadas de hacérselas llegar a los hogares con menos recursos. Previamente han comunicado los alimentos que demandan y a las personas a las que van dirigidos, especificando si son hombres, mujeres, lactantes, etc., protocolo establecido a través de la valoración de los trabajadores sociales.

Cruz Roja y el Banco de Alimentos reciben 2,6 millones de kilos de comida al año para repartir en la provincia tinerfeña en tres fases (cada cuatrimestre), lo que significa, según el cálculo de estos organismos, que le corresponden 20 kilos por persona en cada entrega, es decir, 60 al año.

En el caso de Cruz Roja, la última remesa repartida fue el pasado mes de febrero y se entregaron 455.000 kilos. Las cantidades que llegan a cada una de las entidades de reparto vienen definidas por el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. Inmaculada Mesa relata que, una vez que se reciben los productos, “el Gobierno central controla a través de una aplicación las entradas y salidas de alimentos en la nave; y esa misma aplicación nos da las actas de distribución a los ayuntamientos, asociaciones de vecinos y comedores sociales. Nosotros nos limitamos a cumplir lo estipulado”.

Hasta 16 productos

La responsable de Intervención Social de la organización humanitaria afirma que las familias reciben en cada una de las tres fases un total de 16 productos, entre ellos, arroz, lentejas, pasta, galletas, leche, cereales, aceite, atún y potitos de pollo y fruta para niños menores de dos años. “Hace unos años solo venían cinco o seis productos, ahora afortunadamente es una cesta de la compra bastante más variada”. La leche fue el año pasado el alimento con mayor demanda, lo que ha provocado que el FEGA haya aumentado ahora la cantidad. “Es el producto que marca la entrega porque es el primero que caduca. Aun así, tiene una vigencia de hasta cuatro meses desde que lo entregamos para su consumo”.

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