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el charco hondo

En China refresca por la tarde

Quienes han estado en China cuentan que allí refresca por las tardes; si es así, y parece que sí, la alcaldesa de Güímar bien podría llevarse una rebequita porque, como dicen las abuelas, no le va a sobrar

Quienes han estado en China cuentan que allí refresca por las tardes; si es así, y parece que sí, la alcaldesa de Güímar bien podría llevarse una rebequita porque, como dicen las abuelas, no le va a sobrar. Minutos (u horas) después de rechazarse en el Parlamento la proposición de ley para restaurar los barrancos de su municipio, dijo la alcaldesa que estaba organizando un viaje a China para conocer sobre el terreno un hotel construido en lo que fue una cantera -una experiencia urbanística que, a su juicio, puede ponerla sobre la pista de posibles soluciones-.

Van pasando los días, y que se sepa no ha abandonado la idea de dar la vuelta al mundo para que los chinos le iluminen el camino a seguir. Alguien tendría que advertir a Luisa Castro de que China no figura en el listado de países vecinos; o de que, muy al contrario, tanto si sales del centro del pueblo como si lo haces del puertito para llegar a China hay que darse una paliza de cuidado; y claro, lo de irse tan lejos si se hubiera o hubiese aprobado el cambio de uso para abrir las puertas a instalaciones turísticas aún resultando prescindible tendría un microscópico pase, pero atendiendo a que lo del cambio de uso no ha pasado de hipótesis, en fin, cómo decirlo, que yéndose al otro lado del planeta lo mismo Castro sacrifica cinco, siete o diez días de su agenda de alcaldesa, al final no llega a cambiarse el uso y, vaya por dios, acaba aconteciendo que el esfuerzo de irse a China fue para ná. Si quiere ahorrarse el trago de darse innecesariamente tamaño atracón de kilómetros sobrevolando el planeta, bien hará la alcaldesa desistiendo del periplo chino al menos mientras la realidad legal de los barrancos no sea modificada. Si aún así mantiene la idea de visitar aquel país, dado que en China refresca por las tardes que se lleve una rebeca, que no le va a sobrar.

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