Están detrás de la mesa presidencial, colgados en la pared, uno a la izquierda y el otro a la derecha. Dos grandes cuadros del pintor palmero Manuel González Méndez, ese que se formó en París y es uno de los artistas canarios más internacionales. No contó González Méndez con que la Sociedad Filarmónica Santa Cecilia, que contrató el encargo para 1906, tres años antes de su muerte, cediera el lugar a la Diputación Provincial y esta al Parlamento de Canarias. Problema: quienes asisten a ese lugar por la fuerza de los votos mantienen sensibilidades distintas; los de derechas y españolistas, arte, los autoproclamados nacionalistas, ofensa.
¿Por qué insulta Manuel González Méndez con un lienzo sobre la entrega de la princesa guanche Arminda Masequera a los españoles y otro sobre la fundación de Santa Cruz de Tenerife? Es raro que un artista de las Islas en el siglo XIX procediera de ese modo, frente a Nicolás Estévanez o al espléndido José Tabares Bartlett de La caza o Tenerife. Por eso cuentan las crónicas que la molestia tiene asiento en el hecho repudiable de que las islas de los Bienaventurados fueran sojuzgadas por normandos y españoles desde 1402 al año 1496. Extranjeros contra guanches. Los cuadros dichos han de ser tapados, como las Venus desnudas o las esculturas del parque de Vigeland en Oslo.
Palmaria inopia. Se recuerda a Antonio de Viana. Escribió maravillas sobre la conquista de Tenerife. Lo alabamos, porque procedió, según el prólogo, en honor de sus antepasados, los guanches. Un sevillano de procedencia y portugués de origen escribía para dar razón a los señores de la conquista. Amarró bien su excusa. Fue el mismo que fundó uno de los mitos paradigmáticos: la alianza entre razas (vencidos/vencedores) por el amor de la bella Dácil y el capitán Castillo.
¿Cómo calificar? Se nombran nacionalistas, sin saber qué cosa es. El nacionalismo no excluye, confirma. Proclaman una propiedad que no les pertenece (cual menta un tal Lorenzo de apellidos prehispánicos Olarte y Cullen). A esa argucia se acogieron en América los hijos de españoles nacidos allí para matar al padre, proclamar la independencia y quedarse con las propiedades. Los indios aplastados por los castellanos, los mismos que hoy viven de la miseria y los desechos gracias a quienes mandan en México, Perú… No es el nombre; se llama “criollismo”, enseña suprema del engaño y de la toma de posesiones.
Por eso no nos definen, ni tienen tiempo ni pagan recursos; nos gobiernan.
