después del paréntesis

El árbitro

Tras el duelo del pasado martes, Madrid contra Bayern, varias cosas de interés se sucedieron. Un jugador del equipo alemán declaró que el árbitro les había robado el partido

Tras el duelo del pasado martes, Madrid contra Bayern, varias cosas de interés se sucedieron. Un jugador del equipo alemán declaró que el árbitro les había robado el partido. Ese tono dio pie a que la otra parte de lo que aún hoy es España se manifestara.

El superconocido y aclamado por los medios de comunicación Gabriel Rufián, a la vez diputado de las Cortes Generales del país al que no quiere pertenecer, escribió en su Twitter “Los fuera de juego del Madrid son inconstitucionales”. Vive del ingenio, grande representante que es y muy perspicaz. Porque lo que Rufián manifiesta, fuera del recinto en el que se ha hecho famoso por su severidad y sus desprecios, es que las dos cosas caminan juntas en una democracia que no les viene bien: la “constitucionalidad” central del Madrid frente a la “inconstitucionalidad” central del referéndum que ellos quieren celebrar en Cataluña. Es astuto, el tal Rufián; incluso mueve a risa. Pero eso no es todo. Veamos otro paso: Gerard Piqué. Con el segundo gol de Ronaldo, al parecer en fuera de juego, esparció en su espacio público de internet tres puntos suspensivos. Le preguntaron a Ramos y respondió lo concluyente: a ese, ni caso, ya se sabe; además, debiera recordar el arbitraje del Barcelona contra el Paris Saint Germain…

No lo recuerdan; viven una realidad anómala. Lo que los condena no es España, es Madrid; viven por Madrid porque necesitan Madrid para ser y manifestarse. Es decir, en una relación adecuada con el mundo puede verse y discutirse que unas veces para aquí y otras para allá. Al Madrid le pitaron un penalti que no fue en Múnich, el martes el segundo gol de ellos era en fuera de juego…; no es que se compense, es que así sucede. Pero no basan su porvenir en la razón; lo basan en el hecho incuestionable de que Madrid controla la FIFA, controla la UEFA, controla el sistema judicial español. No es cuestión de hacer desaparecer a Madrid, porque si no ellos se esfumarían; la cuestión es invertir las posiciones. Si así, Messi no es un defraudador, Neymar está impoluto, inocentes; frente a Cristiano Ronaldo, a quien el Madrid tapa de sus vergüenzas.
Con este panorama viven esos catalanes, los que creen que la realidad se ha doblado y una es España/Madrid, a la que no deben explicaciones, ni por justicia ni por consecuencia, y otra ellos. Todos los penaltis a favor del Barça, los mejores del mundo. Campeones de liga, de copa y de Champions sin jugar un partido.
Ya era hora, Madrid descabezado.

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