después del paréntesis

El humor

Primero fue una chica a la que no se le ocurrió otra cosa que hacer un chiste en internet sobre Carrero Blanco. Imposible si el ingenio tiene nombre.

Primero fue una chica a la que no se le ocurrió otra cosa que hacer un chiste en internet sobre Carrero Blanco. Imposible si el ingenio tiene nombre. Pasan desapercibidos los anónimos, y se recuerda más de uno, que no es cuestión de repetir aquí (por si acaso). Después el Gran Wyoming tuvo el yerro de ser gracioso con el Valle de los Caídos. Y ahí te quiero ver. El juez en cuestión (a la par ex senador del PP, quiero recordar) aceptó la inculpación en el juzgado. El asunto es atinar a ver qué ocurre, si esta magna nación sufre un contagio sospechoso por el que se difumina el sentido del humor o fundadas razones nos dan a sospechar sobre el arrebato. Porque lo que propone el misterio es que hay asuntos que no se pueden mentar; los dichos o la Virgen María en el acto de los drag queen en el carnaval de Las Palmas. ¿Qué sin razones nombramos?

Recapitulemos: un juez llamado Baltasar Garzón se vio con la obligación de enterrar a los muertos de la Guerra Civil que andan por las cunetas. Duró poco en el cargo. Igual que otro que quiso ser consecuente y metió en la cárcel al presidente que fue de Bankia. Lo cual parece advertir que a este país lo tienen agarrado por los cuernos los que no se han movido. No está bien escarbar donde no se debe. Los que perdieron la guerra bien están donde están y los que representan valores incondicionales también. Se abre el telón y observamos: lo de Carrero Blanco fue un asesinato cruel; no solo porque lo cometiera ETA, sino por el prócer; lo de la Cruz de los Caídos es una enseña nacional, para que duerman los héroes (dictador o afines al dictado). Ni meneallos, pues. Y uno sustancia: las comunidades decididas cuentan con razones para avanzar. Por ejemplo, conocemos guerras civiles en otras naciones. Un eminente ensayista me lo dijo respecto de su EE.UU.: no hay paz hasta que los muertos de una y de otra parte tengan la misma condición. ¿Qué ocurre aquí? Que perdura la confrontación para los vencedores. No van a dar por enterradas a sus víctimas porque eso es lo que los confirma. Y por ese camino corren. De manera que uno se pregunta ¿y la libertad de expresión, no es un derecho a defender desde cualquier instancia de lo público o de lo privado? Y te respondes que no, en este país según y cómo. Así que a la chica en cuestión la han tocado, a Wyoming vaya usted a saber y a los chicos de Las Palmas mejor que no se disfracen. Con la justicia hemos topado, me dijo una vez un amigo. ¡Que Dios nos libre!

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