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Un encuentro en La Latina

La otra tarde, cuando mi hija Cristina paseaba su perrita Happy por el barrio de La Latina, ésta se ha ido, directa y como loca, a saludar a otra perrita exactamente igual a ella

La otra tarde, cuando mi hija Cristina paseaba su perrita Happy por el barrio de La Latina, ésta se ha ido, directa y como loca, a saludar a otra perrita exactamente igual a ella. Curiosamente, su dueña también se llama Cristina. El comportamiento de los dos canes no era normal, saltaban, jugaban y brincaban juntas, como si se conocieran de toda la vida. Ambas tienen sólo seis meses de vida. Mi hija y la dueña de Ermión, que así se llama la otra bichón maltés, cambiaron impresiones sobre la fecha de sus nacimientos y el origen de los dos cachorros. Las dos nacieron en el criadero de Arroyomolinos y pertenecen a la misma camada. Es decir, ¡son hermanas! Y, además, fueron las dos últimas que salieron del criadero rumbo a sus destinos, una a Madrid y la otra a Tenerife, aunque en este momento mi hija vive en Madrid y Happy también. Una casualidad increíble hizo que las dos Cristinas pasearan al mismo tiempo por La Latina y que las dos perritas se reconocieran y se reencontraran. La alegría de ambas no era, ya digo, normal, según me cuenta mi hija. Parece mentira que alguien dude de que estas criaturas tengan alma y de que son como angelitos, que sólo ofrecen cariño a su alrededor, que son capaces de reconocerse, de quererse y de dar tanta alegría a sus dueños. Yo soy un enamorado de los perros y mis hijas también; los perros ofrecen compañía y destilan cariño a cambio de nada y son capaces de vivir con alegría, como seres humanos, momentos como el que he contado. Cristina me envió videos con el instante del reencuentro de las dos perritas y les aseguro que son muy emocionantes. Para que luego lea uno por ahí noticias de maltratadores de perros, que deberían estar todos en la cárcel por muchos años.

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