el charco hondo

Una de las tres sin cebolla

Así se multiplique o divida miles de veces, tres hamburguesas pero una de ellas sin cebolla no son cuatro hamburguesas. Aquí, en las afueras de Porrúa o en Sri Jayawardenepura Kotte (capital de Sri Lanka) la cebolla no suma

Así se multiplique o divida miles de veces, tres hamburguesas pero una de ellas sin cebolla no son cuatro hamburguesas. Aquí, en las afueras de Porrúa o en Sri Jayawardenepura Kotte (capital de Sri Lanka) la cebolla no suma. Tampoco resta. No afecta. No altera en modo alguno el pedido. Tres son tres, y siguen siéndolo aunque a una se le quite la cebolla porque como tal (como cebolla) no ejerce de sumando de la operación matemática. Los sumandos serían las hamburguesas. No lo es la cebolla. Ni el tomate.

Ni las salsas. Ni siquiera los pepinillos. A las hamburguesas les ocurre lo que a los topónimos que tanto preocupan a algunos parlamentarios: basta con escribirlos correctamente, no hacen falta comisiones de estudio o licenciaturas en física cuántica. Sumar. Solo hay que sumar. Hay que saber qué diferencia hay entre tres hamburguesas pero una de las tres sin cebolla o, en lo que sería un pedido diferente, tres hamburguesas con todo y otra (la cuarta) sin cebolla. Ahí sí, serían cuatro. Son las fatalidades que afloran por esa manía de anotar de oídas. En un alarde innecesario de buena memoria, lejos de tomar nota de lo que está pidiéndose solo escuchan, mala cosa, entre otras razones porque en el 87% de los casos la amnesia los devora en el recorrido que une la mesa de la terraza de la cocina. Tres cafés y un cortado no son dos cafés y el tercero cortado, son cuatro cafés y solo uno de ellos cortado. Cuatro cervezas y una sin alcohol son cinco, cuatro con alcohol y una sin. Trabajar de camarero los días de Semana Santa es duro, mucho; pero ayudaría que recuperen la buena costumbre de apuntar lo que se pide y, sobre todo, la de despejar las dudas antes de traer las cosas, y así todos nos ahorramos tener que demostrar que tres hamburguesas siguen siendo tres aunque a una se le quite la maldita la cebolla.

TE PUEDE INTERESAR