Más de 80 años han pasado desde que el Teatro Guimerá acogiera el primer Baile de Magos de la capital, allá por 1935. Entonces, la rondalla Masa Coral Tinerfeña, que se fundó en 1930, organizó ese primer Baile de Magos de las Fiestas de Mayo. Anoche, la tradición se revivió en Santa Cruz con un encuentro en el que los participantes superaron los 10.000. Desde días antes se habían vendido todas las mesas ofertadas, con 10 sillas cada una y al precio de 10 euros. En total cerca de 700. Los alrededores de La Noria se convirtieron en el centro de las parrandas, del gofio amasado y, por supuesto, del buen vino y de las mejores viandas típicas canarias.
Las puertas se abrieron a las nueve de la noche, y poco a poco, los participantes fueron fluyendo, correctamente ataviados la mayoría de ellos con trajes típicos, hasta los lugares reservados previamente. Para este acto, el Ayuntamiento capitalino, a través del Organismo Autónomo de Fiestas y Actividades Recreativas (OAFAR), distribuyó las 700 mesas entre las calles de La Noria, Afilarmónica Ni Fú- Ni Fá, Charco La Casona, Campo Castro, plaza de la iglesia de la Concepción, plaza de Europa y Bravo Murillo. Como viene ocurriendo ya desde hace unos años, los asistentes fueron controlados a través de la entrega de entradas numeradas con el objeto de no superar el aforo del recinto que es de 11.000 personas. Como cada año, a partir de las 22.00 horas, se celebró el Baile de Taifa a cargo de distintas parrandas en el Campo Castro y en la plaza de Europa.
Ya pasadas las once y media de la noche, los que aún tenían ganas de fiesta pudieron disfrutar, en el Charco de La Casona, de los acordes de la música tradicional bailable que amenizó la verbena popular. De la misma manera que en ediciones anteriores, la entrada al Baile de Magos fue gratuita.

