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Una misteriosa “mujer de púrpura”, principal sospechosa de la desaparición de Madeleine

Jenny Murat ha explicado que vio por fuera del resort del Algarve, lugar donde Madeleine McCann desapareció, a una "mujer de púrpura" mirar "intensamente" a los pisos.
Madeleine McCann

Jenny Murat, una mujer de 79 años, ha explicado que vio por fuera del resort del Algarve portugués Ocean Club, lugar donde Madeleine McCann desapareció hace exactamente diez años, a una “mujer de púrpura” mirar “intensamente” a los pisos.  “Me pareció extraño. Es inusual que alguien, especialmente una mujer, esté sola en la calle de nuestros apartamentos, solo mirando un edificio”, asegura Murat.

Según recoge el diario ‘The Mirror’, la mujer no dudó en informar a la policía de sus sospechas cuando al día siguiente se enteró de la desaparición de la pequeña.

Según fuentes cercanas a la investigación, la mujer tenía una conexión con un trabajador del complejo donde se hospedaba la familia McCann. Sin embargo, la búsqueda se detuvo al perder la pista de la persona en cuestión que, actualmente, no reside en Portugal.

La misma fuente aseguraba que “los detectives han explorado Europa en busca de la mujer porque piensan que tiene la clave para resolver todo el caso. Quieren saber exactamente dónde estaba la noche en la que Madeleine fue sacada del apartamento. Después de meses de incansable trabajo policial pronto estarán en posición de moverse y obtener algunas respuestas después de una década de callejones sin salida”.

Una década sin Madeleine

Un jueves 3 de mayo de 2007, Madeleine McCann, de tres años, desaparecía de uno de los apartamentos del resort del Algarve portugués Ocean Club. Desde entonces, sus padres, que llegaron a ser declarados culpables de la desaparición de su primogénita, han mantenido su habitación de la residencia familiar en Leicestershire igual que estaba hace una década y han ido sumando los regalos de cumpleaños y de Navidad sin abrir, símbolo de la inquebrantable convicción del regreso de la pequeña.

Las vidas de Kate, médico de familia en Melton Mowbray, y de Gerry dieron un vuelco. La madre abandonó su trabajo y se dedicó a cuidar a los mellizos Sean y Amelie. El tiempo que le resta lo dedica a dos de sus grandes pasiones: el fitness y las sesiones de canto con el Coro de Personas Desaparecidas, en el que están involucrados progenitores que no tienen noticias de sus vástagos desde hace años. Por su parte, el padre compagina las clases como profesor de Cardiología en la Universidad y su trabajo en el Glenfield General Hospital, donde es un cardiólogo de renombre internacional.

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