el charco hondo

¿Dónde están las colas?

¿Dónde están los atascos? Si realmente se quiere abordar el problema que sufre un ejército de ciudadanos, preferentemente en las islas capitalinas

Siguiendo cualquier manual de instrucciones sobre la definición de prioridades de gasto público más pronto que tarde se concluye, entre otras recomendaciones, que resulta de obligado cumplimiento la eficiencia, un correcto análisis de las urgencias, una adecuada interpretación de las pautas de racionalidad o, ya puestos, dar respuesta a la seguridad de las personas (infraestructuras y servicios, un suponer) y poner los recursos al servicio de la igualdad de oportunidades. Hay más. Se aconseja hilar fino en la selección de los ámbitos de gasto y de los resultados pretendidos. Con estos puntos de partida, cuando llegue el momento de decidir en qué van a gastarse las administraciones los recursos para mejorar o ampliar el mapa autóctono de carreteras (ahora que hay dinero, dicen) bueno será que los interlocutores que se sienten en la mesa se hagan una pregunta, esa antes que cualquier otra, una pregunta a partir de la cual armar el resto del rompecabezas, esa que debe ser el kilómetro cero, alrededor del cual pivote el conjunto de las decisiones-inversiones. ¿Dónde están los atascos? Así de simple. Sin alardes técnicos. Renunciando a mayores profundidades. Coloquialmente.

¿Dónde están los atascos? Si realmente se quiere abordar el problema que sufre un ejército de ciudadanos, preferentemente en las islas capitalinas, quienes se sienten en la mesa de decisión o definición deben hacerse esa pregunta y, sobre todo, responderla señalando en el mapa los atascos que están deteriorando día a día tanto la calidad de vida de quienes los padecen como su derecho a sentarse al volante en igualdad de condiciones respecto a otros conductores de la nacionalidad. ¿Hay que atender a las necesidades de las siete islas? Sin duda. Ahora bien, el esfuerzo mayor debe volcarse en el problema mayor, en la TF-5 y TF-1 como ejemplos mayúsculos. ¿Dónde están las colas? Así de fácil. Así de difícil.

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