“Plantar un árbol o crear un espacio verde no es un mero ornato; es una necesidad para establecer un estándar de habitabilidad digno”

Fernando Ascanio es un paisajista y empresario que ha desarrollado su actividad movido por su vocación por el paisaje. Actualmente ostenta el cargo de director de Zona Verde G.C., S.L.U.
Fernando Ascanio Amigó

ESTEBAN DE ARMAS

Fernando Ascanio es un paisajista y empresario que ha desarrollado su actividad movido por su vocación por el paisaje. Actualmente ostenta el cargo de director de Zona Verde G.C., S.L.U. Una empresa de proyectos obra y servicios medioambientales fundada por él en los años 90 y que se ha consolidado en el sector.

-La empresa que dirige se ha consolidado como referencia en el sector por sus trabajos en espacios públicos y privados. Nace en el Valle que hace 219 años enamoró al prusiano A. Humboldt. ¿Encuentran la inspiración en ese espacio isleño?

“Lamentablemente, el espacio que encontró Humboldt y el que hoy tenemos son muy diferentes; la presión humana, la improvisación en la construcción de infraestructuras y edificaciones, la autoconstrucción, la falta de un protocolo de integración paisajística de las viviendas en el entorno han marcado la identidad de nuestro espacio natural y nuestro paisaje de forma casi irreversible, y se ha producido un daño importante en nuestro paisaje que debemos esforzarnos en corregir”.

-¿Existen soluciones para afrontar esos impactos y preservar los atractivos?

“Afortunadamente, las administraciones públicas están tomando conciencia de ello y actúan consecuentemente; el Cabildo de Tenerife, por ejemplo, está dando pasos importantes en este sentido, y se están implicando profundamente en la búsqueda de soluciones y por ello aplicando medidas correctoras de nuestro entorno. Los técnicos de las áreas de Carreteras y Paisaje, y Turismo, principalmente, abordan este problema eficazmente y son conscientes del estado que presenta nuestro medio ambiente y con el daño que en años pasados se ha infligido a nuestro entorno. Por ello, entre otras actuaciones, han elaborado unas directrices para la mejora ambiental y paisajística de la red insular de carreteras de Tenerife, y son plenamente conscientes de que con el ritmo de construcción y afección al paisaje de nuestro entorno se está llegando a límites peligrosos para revertir esta situación. Se están elaborando proyectos y obras encaminadas a paliar este problema y, desde mi punto de vista, lo están consiguiendo poco a poco. Yo me siento optimista y pienso que el futuro de nuestro paisaje irá mejorando día a día, en gran parte gracias al empeño de los políticos y técnicos a los que he hecho referencia. El paisaje es reflejo de la cultura de un pueblo, y por ello debemos cuidarlo mucho y sentirnos orgullosos del mismo. Nuestra islas en general y Tenerife en particular gozan de una materia prima excepcional; para revertir esta situación, seguimos siendo islas afortunadas y eso tenemos que saberlo aprovechar. Queda mucho por hacer, pero estoy convencido de que con el tiempo se irá consiguiendo y todo nuestro paisaje será digno de alabanzas y foco de atracción de turistas y orgullo de los canarios”.

-El agua es un hándicap para nuestro desarrollo. ¿Podemos entender que es por ello que Zona Verde apuesta valientemente por el uso de la flora autóctona, que combina con materiales naturales: piedras, jables, maderas, etcétera?

“Todo depende del lugar en el que se desarrolle las actuación; si ajardinamos un complejo hotelero o turístico en el sur de las Islas, debemos seleccionar un tipo de vegetación que dote de esplendor y espacios vegetados adecuadamente: palmáceas, grandes árboles, arbustivas de color, etcétera, pues son las especies que demanda el turista y el propietario del hotel. Ocurre lo mismo para muchas viviendas unifamiliares, pero si lo que buscamos es mejorar un espacio en carreteras o entornos abiertos, debemos estudiar en profundidad varios aspectos: vegetación empleada, materiales abióticos utilizados, piedras, arenas inertes, sostenibilidad y los puntos focales. Es decir, desde dónde se va a apreciar el espacio tratado, y en estos casos a mí particularmente me gusta emular a la naturaleza y utilizar flora autóctona, ya que se desarrollará adecuadamente, no demandará excesos de inversión en conservación de la mismas ni grandes demandas hídricas. Son plantas que se dan de forma natural y por sí solas, fruto de la evolución, se han establecido en el entorno sin intervención humana y han permanecido a lo largo de miles de años. Esta información natural debemos utilizarla y aprender de ella. Quizás por eso utilizo -cada vez que me dejan- rocallas, y volúmenes que de alguna manera recuerden que hemos pactado con la naturaleza. Quiero destacar también que el entorno o el medio donde viven las personas y la belleza del paisaje en el que nos movemos influyen en los niveles de bienestar y en sus estados emocionales. Esto no lo digo yo, a pesar de que lo sienta; hay estudios de psicología ambiental que lo afirman. Por ello, cada vez que plantamos un árbol o creamos un espacio verde, hemos de asumir que no es un mero ornato. Es una necesidad para establecer un estándar de habitabilidad digno. Se imagina la Rambla de Santa Cruz sin los ficus, sin las sombras vegetales que proyectan… Habría que inventarlos… O el lagunero Camino Largo sin los Phoenix… La gente, en muchos casos inconscientemente, evalúa la calidad ambiental percibida, y por ello las Administraciones deben ser consecuentes y dotar a nuestras ciudades de suficientes espacios verdes y arbolados que son nada más y nada menos que estructuras escénicas de nuestro paisaje, portadores de vida y productores de oxígeno, y, sobre todo, estimuladores de nuestros sentidos. El hombre está vinculado a los paisajes con vegetación, que han sido cruciales para nuestra supervivencia. No podemos renunciar a ellos ni dejar de contemplarlos”.

-¿Cómo hacer frente al alto nivel de consumo que presenta el césped, imprescindible, por otra parte, para establecer los campos de golf?

“Aquí también hay que escoger adecuadamente donde establecer el campo. No es lo mismo en Los Realejos, La Orotava o La Esperanza que en Adeje. También tendremos que seleccionar la hierba que se va a utilizar y las arboledas que se desarrollarán en los perímetros de las calles de los hoyos. Si acertamos en la elección, se observará que no demanda tanto consumo de agua. Tenga en cuenta que un campo de golf con un césped adecuado podrá consumir entre 4-6 litros por metro cuadrado en verano, y durante grandes periodos de invierno no hará falta regarlo. Si lo comparamos con la platanera, que puede llegar a consumir entre 12-25 litros por plantón y día, resulta que el golf no es tan fiero como lo pintan, y menos aún si se gestionan adecuadamente las aguas para su riego, y apostamos por la utilización de aguas reutilizadas”.

-Con el desarrollo que han alcanzado en jardinería, ¿podemos considerarnos competitivos frente a otras empresas de ámbito nacional e internacional?

“Sin lugar a dudas, en Tenerife se han consolidado muchas empresas de jardinería, de las que debemos sentirnos orgullosos. Creo que todas, en mayor o menor medida, presentan un grado de implicación y respeto al trabajo que desarrollan. Están dirigidas por muy buenos profesionales y cuentan con notables equipos técnicos. Todo ello hace que no tengamos nada que envidiar a las mejores empresas a nivel internacional. Todos juntos somos una gran herramienta para que, con el apoyo de las administraciones públicas competentes, lideremos un proyecto de mejora ambiental y paisajística en toda regla. Siempre, como en todos los sectores, hay intrusismo y empresas que no cumplen con sus obligaciones laborales y/o fiscales, pero representan una ínfima parte y afortunadamente van cayendo por su propio peso”.

-Zona Verde se extiende por todo el Archipiélago, con clientes en Gran Canaria, Fuerteventura… Realizan trabajos en carreteras, en plazas, parques, en hoteles y en viviendas particulares. ¿Se han planteado dar un salto hacia el exterior?

“Hemos trabajado en todas las islas canarias; nos gusta hacerlo y nos valoran adecuadamente, pues siguen acudiendo a nosotros para resolver el tratamiento paisajístico de infraestructuras y complejos hoteleros. Hemos pensado en salir de Canarias, pero no es fácil; desplazar personal y medios no es tarea sencilla, y posiblemente no seamos competitivos por el exceso de costos extraordinarios. En calidad de asesor o paisajista, para la elaboración de proyecto y dirección de obra, no habría problema, pero como contratista es otra cosa. No obstante, sí es viable establecerse fuera y formar base y equipo, y eso es un proyecto en el que estoy implicado y posiblemente a medio plazo estemos trabajando también en otro lugar, pero permítame que no le diga dónde”.

-Los trabajos con palmeras requieren disponer de medios y formación específica. Hemos superado el picudo rojo y parece ser que nos movemos en un nuevo escenario. ¿Podemos considerar que se deben arbitrar soluciones que permitan dar movilidad al traslado de esos ejemplares?

“Esto es un tema delicado, parece que sí, que hemos superado el picudo rojo, pero tenemos un guerra con el Fusarium oxysporum, un hongo que ataca mortalmente a las palmeras, habrá visto por ahí cómo cada vez más a las palmeras canarias Phoenix canariensis se le van secando sus hojas y comienzan a perderlas rápidamente hasta que mueren. Yo tengo una teoría, y es que a lo largo de los años he venido observando cómo las que están en entornos con césped y jardines son más propensas a padecer esta afección que las que se encuentran en el entorno natural, que no están sometidas a riegos ni podas de mano del hombre, y no me cabe duda de que estos problemas son una derivada de los riegos anómalos que padecen; riegos con aguas mal depuradas en la mayoría de los casos, y a los excesos de poda de sus hojas en verde, convirtiendo muchas de ellas en pinceles, perfectamente recortaditas, incluso hay quien pinta los cortes de colores, unos de verde, otros de rojo y otros de negro…. Yo me enveneno cuando veo esas podas y el afeitado y lijado del tronco, privando a los vegetales de sus protecciones y belleza natural. No consigo entender cómo no se frena esta práctica tan dañina para los especímenes que, entre otras cosas, son emblema y referencia de nuestra riqueza botánica”.

-Las ferias y exposiciones de plantas que se celebran en el Archipiélago acercan la realidad del sector productor a los consumidores. ¿Considera que se deben prodigar y con ello generar mayor interés entre el público para embellecer sus casas y los espacios urbanos?

“Pues la verdad es que no existen ferias para este sector. Solo Santa Cruz, con las Fiestas de Mayo, y Guía de Isora, con la Pascua Florida, hacen algo, pero habría que buscar mejorar esto, y tratar de hallar fórmulas que sean transmisoras de la importancia que tiene la vegetación en nuestro entorno y difundir los conocimientos de las empresas del sector en esta materia, así como demostrar a la gente que el verde urbano ayuda a vigorizar y mejorar los estados de ánimo de las personas y son un elemento esencial para disfrutar de una vida plena”.

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