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Ser madre

En el Origen del Hombre y la Selección con relación al Sexo, Darwin abordaba en 1871 el dimorfismo sexual que veía ligado a la variedad racial y a los costes de producción de gametos, que son más altos en el sexo femenino

En el Origen del Hombre y la Selección con relación al Sexo, Darwin abordaba en 1871 el dimorfismo sexual que veía ligado a la variedad racial y a los costes de producción de gametos, que son más altos en el sexo femenino. Recayendo el mayor esfuerzo reproductor sobre la hembra, lo que hace que ella sea responsable de la elección de la pareja y que él deba invertir por el acceso a la cópula. Engels, en su obra de 1884 El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, desarrolla la evolución de la familia apoyada en las tesis del americano Morgan recogida en Ancient Society, donde nos lleva del salvajismo a la barbarie y a la familia patriarcal de cultura grecorromana. Aquí se asegura la descendencia por línea paterna, a través del constructo de la familia, que nos llega hasta hoy. En las fases antiguas era la línea materna quien sostenía sus distintas formas, al no poder asegurarse la descendencia masculina.

La crisis de la familia ha venido arrastrada desde el siglo XX, encontrando en el XXI una nueva reconfiguración. Cuanto gira en torno a ella se vuelve sensible. En España se ha venido legislando en torno a tres aspectos básicos, “el aborto, la reproducción asistida y el matrimonio homosexual”, desde 1985 a la fecha. La Ley del Aborto de 1985 de Felipe González despenalizó el mismo consagrando tres supuestos, la violación, las malformaciones y el riesgo de salud física o psíquica de la madre. En las modificaciones de la ley, en 2011, se consagra el mismo como derecho y se permitía abortar a menores sin permiso paterno. Se ha corregido este exceso en 2015, trasladando el mismo al consentimiento paterno.

Mientras se convierte en derecho el aborto, se promueve la reproducción asistida, legislada desde 1988 y corregida en 2006, un año después de aprobarse, en julio de 2005, la legislación de igualdad de género que consagra, modificando el Código Civil, los matrimonios homosexuales. Se abren múltiples interrogantes. La gestación subrogada, los vientres de alquiler como la llaman, se apoya en la reproducción asistida, mediante cuyas técnicas una mujer ayuda a otra u otros a superar su incapacidad física, psíquica o social para tener hijos. En la gestación subrogada plena, la gestante no tiene relación genética con el feto, y en la parcial proporciona el ovocito. Tanta ingeniería, no sólo médica, es social, familiar y de valores. En España esta ley establece la nulidad de pleno derecho del contrato de gestación subrogada y la ausencia de efectos sobre la filiación. Ello no impide que ésta se realice en país distinto donde se admita y los menores se inscriban en España con plenos derechos. Milagros de la globalización al alcance de pocos.

Aparece una nueva ética de la maternidad. El derecho de “ser madre” desplaza a la tradicional fórmula de “tener un hijo”, dando lugar a una maternidad personal, deseante, problemática y soberana. Se apoya el “aborto” como derecho y se niega la “maternidad subrogada”, al entender que se produce en situación de desigualdad o sin consentimiento de partes. España es de los países de Europa con menos ayudas familiares a la gestación y con ello con exceso de abortos. Ofrece el menor índice de gestación, 1,33 por pareja y 100.000 abortos al año, el 95% en el supuesto de salud físico-psíquica. La natalidad debe pasar a ser una “cuestión de Estado”: ayudas a la familia, empleo joven, vivienda. Sin ello, las pensiones se bloquearán. Aldous Huxley, en su distopía de 1932 Un Mundo Feliz, construye un mundo con reproducción artificial, en la idea de lograr una felicidad continua y universal, para lo cual la sociedad debe ser manipulada, reducir su libertad de elección y expresión, inhibir el ejercicio intelectual y emocional. Previamente se les ha quitado su capacidad reproductora, que es pública. Hacia la felicidad vamos.

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