tribuna

220 años de Gesta – Por José Manuel Bermúdez

La conmemoración de la defensa de Santa Cruz de Tenerife frente al ataque de la Armada británica, en torno a la gloriosa Gesta del 25 de Julio de 1797, vuelve a centrar nuestra atención

Por José Manuel Bermúdez

La conmemoración de la defensa de Santa Cruz de Tenerife frente al ataque de la Armada británica, en torno a la gloriosa Gesta del 25 de Julio de 1797, vuelve a centrar nuestra atención. La realización de numerosas actividades en distintos puntos la ciudad denota un interés creciente por la celebración entre los santacruceros, cada día más conocedores y orgullosos de lo sucedido hace 220 años. Decía Helmut Kohl, el célebre estadista alemán, fallecido hace poco más de un mes, que “un pueblo que no conoce su historia no puede comprender el presente ni construir el porvenir”.

De ahí el valor de la feliz iniciativa de un grupo de ciudadanos ejemplares de Santa Cruz, cuando decidieron fundar, hace más de veinte años, la Tertulia Amigos del 25 de Julio, precisamente con el fin de mitigar el desconocimiento generalizado sobre aquellos sucesos y animar a las instituciones a sacarlo del olvido.

La actitud de los miembros de esta entidad, con el refuerzo otorgado por otras como la Asociación Histórico-Cultural Gesta del 25 de Julio -centrada en la recreación más fidedigna posible de aquellos episodios- ha actuado de palanca para que esta efeméride haya adquirido el protagonismo que nunca debió perder. Toda una muestra de la pujanza y el peso de nuestra sociedad civil en estos tiempos.

Con el apoyo de unos y otros, vivimos hoy unas celebraciones que revitalizan la memoria histórica de un hecho trascendental para nuestro devenir, como fue la victoria del General Gutiérrez sobre las tropas invasoras del almirante Nelson: el triunfo de las unidades del Ejército regular y las Milicias Canarias, así como del pueblo tinerfeño y un grupo de franceses, sobre la potente escuadra británica.

Porque fue el impulso patriota de muchísimos paisanos, empujados por un espíritu de paz y libertad, el que permitió enfrentar a quienes nos atacaban.

Junto a quienes han adquirido con el tiempo una significada notoriedad, como personajes clave en los acontecimientos de Julio de 1797, no aparecía con el relieve debido quien protagoniza el acto de homenaje celebrado ayer: Francisco Grandi Giraud, teniente de la primera compañía de las Milicias Provinciales de Canarias y agregado al Real Cuerpo de Artillería. Ese chicharrero de pro a cuyo cargo estaba el mando de la batería de Santo Domingo.

Sin ánimo de abundar en los muchos méritos que distinguieron al teniente Grandi, justificativos del homenaje recibido, he de reconocer la admiración particular que siento por su figura. Sobre todo a medida que profundizaba en el conocimiento de muchos detalles biográficos. Una tarea que ha sido posible gracias al trabajo investigador y divulgativo de diversos historiadores, convertidos en artífices del impulso de su figura y de este reconocimiento público, con el que hacemos justicia, inmortalizando su memoria con este homenaje.

Son méritos más que contrastados, que incluso traspasan el terreno de lo castrense y se adentran en la faceta política y civil, como impulsor de la petición hecha al Rey Carlos IV para que Santa Cruz obtuviese el privilegio de Villa Exenta y un Escudo de Armas.

Foto Sergio Méndez

Logrados aquellos objetivos, el 28 de agosto de 1803, con la firma de la Real Cédula por parte del monarca, también se obtuvieron los títulos de Muy Noble, Invicta y Muy Leal, dando pie al “engrandecimiento de la ciudad”, como siempre mantuvo Luis Cola Benítez, el recordado historiador y anterior Cronista Oficial.

La localización del paseo dedicado al Teniente Grandi en este lugar, muy cerca de donde ocurrieron los acontecimientos centrales de la gloriosa defensa de Santa Cruz, no es fruto del azar. Responde a la reivindicación de quienes más se han significado en el enaltecimiento de nuestra historia y adquiere un valor creciente a medida que vamos conformando el proyecto del nuevo enlace Puerto-Ciudad.

La recuperación del contacto directo de Santa Cruz con el mar ha sido una aspiración de sus vecinos durante años. Casi tantos como tiene el actual trazado urbanístico en su franja litoral. En este aspecto, el puerto ha jugado un papel decisivo en el desarrollo de la ciudad, hasta el punto de que no podemos entender el Santa Cruz de hoy sin ponderar la contribución de la actividad portuaria a su progreso.

Pero debemos dar nuevos pasos, que nos permitan -en la medida de lo posible- acercar el mar a la ciudad, y llevar la ciudad al mar. Y esto solo es posible con un aprovechamiento inteligente del espacio disponible y una reordenación de usos en la que ambos -Puerto y Ciudad- ganemos.

Con ese objetivo, venimos trabajando en distintos proyectos, que comienzan a tomar forma, como es el caso del área en la que se enclava este nuevo Paseo del Teniente Grandi.

La eliminación de obstáculos en nuestro camino hacia el litoral está en marcha. La ciudad está conformando ya un trazado de continuidad hasta el mar y pronto será posible pasear, sin encontrar trabas, desde la plaza de Weyler hasta el mismo cantil del muelle, a unos metros de donde nos situamos.

Tengo meridianamente claro que la salida natural de Santa Cruz es el mar, desde todos los puntos de vista: económico, turístico y recreativo. Igual de claro que nuestro futuro pasa por concretar todos esos proyectos relacionados con el litoral, que contribuirán a recuperar el aire marino y el aspecto marítimo que nunca debimos perder. El paisaje en el que se desencadenó el ataque de las tropas de Nelson y la defensa de nuestras gentes, con un papel sobresaliente del Teniente Grandi, cuya memoria perpetuamos en este flamante paseo.

*Alcalde de Santa Cruz de Tenerife

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