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después del paréntesis

El origen de las pústulas

Recrearé una historia que estudió el antropólogo francés Claude Lévi-Strauss. La niña se llamaba Tuawapongtumsi

Recrearé una historia que estudió el antropólogo francés Claude Lévi-Strauss. La niña se llamaba Tuawapongtumsi. El hijo mayor del jefe de la tribu la pretendió. La hermosísima muchacha rechazó al joven. El primogénito, herido en su orgullo, buscó a su padre para transmitirle lo mal que con él se había portado la amada. El jefe quiso conocer la razón. Ordenó traer a la joven a su presencia. Se percató de la personalidad y de las aptitudes de la muchacha. Fue convencido por Tuawapongtumsi de que aquel no era el hombre al que ella estaba dispuesta a cederle su amor. Entonces el regente le propuso que, si el hijo mayor no era de su agrado, eligiera al segundo de su descendencia. La chica vio, trató, se relacionó y repitió su no. Lo que Lévi-Strauss confirma es que hay dos miradas contrapuestas: la del elegible y la del elector, y que en esa posición siempre se encuentran respuestas. Unos y otros nos merecemos los resultados. Pero esa no es la cuestión a resolver; la cuestión a ponderar, la que asegura lo que somos, es que unos buscamos cumplir con el deseo y otros asumimos como básica la responsabilidad con el deseo.

Comentaré el final de Tuawapongtumsi. La insistencia en el rechazo de la muchacha pone al frente de su actitud las consecuencias. Lo que la chica reafirma es su libertad de elección, o lo que es lo mismo, supedita la aspiración del dirigente a sus alternativas.

Lévi-Strauss relata el desenlace así: entre los humanos, la autodeterminación no siempre cuenta con premio. Suele ocurrir (Freud lo estudió) que el jefe de la tribu (el padre, el profesor, el nacionalista tal…) se instituye en dueño del placer y/o de la responsabilidad. En esos casos, interpretar la decisión de la chica como menoscabo es inevitable. El supremo actuó, claro: exigió al hechicero que afeara a la niña. El brujo cumplió con el mandato del amo; marcó el rostro de Tuawapongtumsi con las pústulas, con los granos.

La historia transcrita señala al absolutismo, la autocracia, el despotismo y… En ese punto de intervención tanto el cuerpo como el libre albedrío son los referentes. Es decir, la fábula transcrita no es caprichosa hoy.

La democracia no es solo votar o el derecho a elegir diputados. El asunto es subvertir la posición de vasallos que agradecen el regalo tras permitirse renunciar al no por temor. Algunos incautos repiten que la libertad siempre tiene precio. Mentira. Esa condición no define a la tolerancia, define a quienes la usan o se resignan a ser usados.

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