Hay que ver lo que van a gozar algunos jueces y fiscales cuando interroguen mañana a Rajoy. Este y otros países son tan morbosos que han pedido estar ahí, en las dependencias de barrio de la Audiencia Nacional, más de 350 periodistas. España es un país de pícaros y de porteras, no ha cambiado mucho con el estado del bienestar. En lo que sí ha cambiado es en que ya no gobiernan los políticos -por robar tanto-, ahora mandan los jueces y los fiscales, pero será sólo por un ratito, hasta que dejen los políticos de robar y la honradez se imponga a las togas. Y tampoco todas las togas son honradas, no vayan a creer. Rajoy lo negará todo, como Sabina en su disco, como no podía ser menos; o sea, que no sé para qué tanta cámara y tanto meneo si no va a soltar una sola palabra, porque no sabe o porque no quiere saber o porque realmente es un gallego astuto que le dirá a los jueces que está subiendo la escalera cuando la está bajando. No habrá foto de Rajoy con el resto de los “gurtelianos”, porque lo van a sentar en el estrado; al fin y al cabo es licenciado en derecho y registrador de la propiedad, nada más y nada menos. El más joven de su promoción, dicen. Pero aquí lo que vale es la pena de telediario, salir en las televisiones enemigas -Cuatro, La Sexta y a veces Telecinco- y se acabó. El país podrá irse de vacaciones imaginando el calor del culo de Rajoy en un asiento judicial, aunque sea como testigo. Era lo que querían: desprestigiarlo, dentro y fuera de España, porque un testigo es, a veces, un culpable, dependiendo del ángulo de la cámara. Patético.
Rajoy, testigo
Hay que ver lo que van a gozar algunos jueces y fiscales cuando interroguen mañana a Rajoy
