el charco hondo

Con las algas al aire (II)

Cuando acaben con los bucles, espirales y laberintos argumentales que tienen a las microalgas girando sobre sí mismas, ¿podrán Gobierno y oposición abrir de una vez un debate útil, valiente y transparente sobre los vertidos de aguas contaminadas?

Cuando acaben con los bucles, espirales y laberintos argumentales que tienen a las microalgas girando sobre sí mismas, ¿podrán Gobierno y oposición abrir de una vez un debate útil, valiente y transparente sobre los vertidos de aguas contaminadas? Bueno será que cuando acabe el verano que ha dejado a los responsables públicos con las algas al aire (a los de ayer y hoy, a las administraciones de aquí y allá), dentro y fuera del oasis parlamentario se abra un tiempo que ayude a conocer, abordar y empezar a resolver la innegable realidad de unas islas a las que se les ha ido de las manos un asunto tan trascendental como el de la gestión de residuos. Ese es el dilema verdaderamente central. Esa la cuestión que partidos e instituciones deben sacar del trastero donde han tenido abandonada -o irresponsablemente subestimada- la gestión de los vertidos. Ese es el capítulo que deben tratar mayúsculamente en la negociación de los presupuestos generales del Estado, incrementándose además los recursos y esfuerzos que corresponden a los ámbitos regionales, insulares y municipales. Siendo más que probable que algunos estén deseando que acabe el verano (en la convicción de que con la llegada del otoño la opinión pública dejará de mirar al mar), sería deseable que en el curso que arrancará al finalizar agosto la política, lejos de seguir huyendo de una ventolera que los ha cogido con el paso cambiado, se ponga manos a la obra. Es hora de poner negro sobre blanco una radiografía de aguas depuradas o sin tratar, vertidos legales e ilegales, estado de las infraestructuras, inversiones realizadas u obras por realizar, coordinación (o descoordinación) entre las administraciones competentes y, dadas las fechas, intenciones de cara a la negociación presupuestaria con el Estado. Hay más. La utilidad del debate exige ir más allá de las algas o de los emisarios submarinos. Cuando acaben con las microalgas y los vertidos, ¿podrán empezar de una vez a hablar de la carga sobre el territorio?

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