el charco hondo

Con las algas al aire (y III)

Siempre cabe la opción de seguir mirando hacia otro lado, silbar distraídamente, ganar tiempo perdiéndolo o cruzar los dedos para que no se introduzca en la discusión el cordón umbilical que une lo uno a lo otro

Siempre cabe la opción de seguir mirando hacia otro lado, silbar distraídamente, ganar tiempo perdiéndolo o cruzar los dedos para que no se introduzca en la discusión el cordón umbilical que une lo uno a lo otro. Es tentador, claro que sí, mutilar el debate de fondo, dejarlo a medias, rodearlo de cortafuegos, limitarlo a microalgas y depuradoras. Pero, no. No pueden. No deben. El debate sobre los vertidos caería en la caricatura, el absurdo y la inutilidad si no se pone sobre la mesa un elemento central: la carga sobre el territorio. Cuando se hayan aclarado con las microalgas y los vertidos, ¿podrán empezar de una vez a hablar de la carga sobre el territorio? Es sencillamente imprescindible incorporar la presión sobre el territorio al problema de los vertidos. No puede abordarse con mínima solidez un análisis sobre gestión de residuos sin aludir a quienes los generan. Residentes, algo más de dos millones. Y turistas. ¿Cuántos? La respuesta a esta última pregunta es el terreno que pocos quieren pisar, la pieza innombrable, la caja que no interesa abrir porque hay truenos que carga el diablo. Y es necesario. El debate sobre los vertidos exige que la política se haga algunas preguntas. Con las infraestructuras que tenemos y que tardaremos años en modernizar o completar, ¿tenemos capacidad (real) para gestionar los residuos que generan doce o trece millones de turistas? Vayamos más lejos. ¿Acaso no es una irresponsabilidad dejarlo correr hasta plantarnos en quince o dieciséis millones de turistas? El límite no está en los millones de turistas que nos gustaría recibir, sino en los millones que podemos gestionar -sus residuos, por ejemplo-. Crecer no siempre es crecer. Si recibimos más millones de los que estamos en condiciones reales de digerir provocaremos que el turismo pase de solución a problema. Cuando hayan acabado de discutir si hay vinculación entre las microalgas y los vertidos, ¿podrán empezar a vincular de una vez la gestión de residuos con la carga sobre el territorio?

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