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el charco hondo

El grupo electrógeno

Fue hace tantos años como han pasado desde el aznarato. El tiburón que fue (y es) José María Aznar -escualo que el presidente siempre ocultó con solvencia, bajo su disfraz de funcionario que pasaba por allí- logró colarse en la estrategia de Bush; y, sobre todo, de los lobbies anglosajones

Fue hace tantos años como han pasado desde el aznarato. El tiburón que fue (y es) José María Aznar -escualo que el presidente siempre ocultó con solvencia, bajo su disfraz de funcionario que pasaba por allí- logró colarse en la estrategia de Bush; y, sobre todo, de los lobbies anglosajones. Opositó, ganó las oposiciones que convocaron Bush y Blair, se coló en la foto de las Azores importándole poco abochornar a su país y entró en las agendas de contactos de los líderes mundiales del momento, lo consiguió, bordó su plan -porque era su plan, no el nuestro-. Río abajo, cayó en la caricatura, y ya viñeta un día desfiló subido a un tanque. Haro Tecglen lo describió con una frase letal. Aznar le quita dignidad al tanque, dijo. Aquí, tantos años después, en las Islas, el secretario general del PSOE también se ha subido a un tanque, tiene un plan, y consiste en hacer méritos (opositar) para que Coalición lo adopte. Con el PP local aún rascado, Ángel Víctor Torres cree que su mejor jugada es hacerse con la plaza de salvamento y socorrismo que CC ha sacado a concurso. Es el plan. Hay otro, pero no lo contempla. Cree Torres que quemar a Coalición a fuego lento no le interesa, está convencido de que dejándose adoptar por CC puede llegar a vicepresidente del Gobierno. Es legítimo, sí, claro que sí, faltaría más, pero debe decirlo públicamente. Simpatizantes y militantes, queridísimo público, quiero confluir con Coalición -así, o algo así-. El pecado del secretario general del PSOE no es entenderse con CC; pero la credibilidad -y la dignidad- del relato inaugural de Ángel Víctor Torres queda muy dañada cuando cuenta una cosa a simpatizantes, militantes y queridísimo público y se mueve en la dirección contraria. Si al tanque le vino bien que José María Aznar se bajara, al PSOE le iría mejor que Torres defendiera alto y claro lo que propone en privado. Simpatizantes, militantes y queridísimo público merecen que les cuenten que el plan consiste en ofrecerse a Coalición como grupo electrógeno, como motorito que ponga al Gobierno a salvo de posibles cortes en el suministro parlamentario.

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